Ante la evidencia de depresión o desgano, lo más conveniente es consultar con un especialista en vez de “huir” por medio de vacaciones (Getty Images)

Las vacaciones suelen constituirse de manera dual, ya que por un lado se espera encontrar placer y tranquilidad, y, por otro, se buscan estados donde la excitación, los excesos y el descontrol son los protagonistas. Esta paradoja pone al descubierto el conflicto interno entre el cuidado y el castigo a sí mismo que suele ser inconsciente.

Erróneamente, se intenta canalizar esos sentimientos durante el tiempo que dure el período de supuesto relax

Por lo general el agotamiento mental y físico se van acumulando a lo largo de todo el año y esto trae aparejado una serie de situaciones y problemas a resolver que representan un nivel de estrés exorbitante para quien está transitando ese momento.

Según Mirta Goldstein “no hay vacaciones que no estén signadas por el modelo de relación con nuestros parientes más cercanos” (Getty Images)

Lo cierto es que pensar dónde serán las próximas vacaciones no es solamente planificar el tan ansiado descanso. A veces se transforma en un ritual para huir de la depresión y de la angustia. Erróneamente, se intentan canalizar esos sentimientos durante el tiempo que dure el período de supuesto relax.

La psicóloga Mirta Goldstein explicó a Infobae que estos días de descanso plantean una doble faceta en la cual pareciera que uno va a relajarse pero lo que en realidad se está haciendo es huir del miedo o de la angustia cotidiana. “Para algunos es un intento de transformar esa realidad en un paraíso imposible. Otros en cambio van con la idea de que en un lugar diferentes se darán situaciones distintas”, aseguró.

“Esta dualidad se da porque no  se cumplen todos los deseos y por lo tanto se retorna con frustraciones o la sensación de que el descanso no fue suficiente y es cierto no lo fue. Esto es porque se intenta salir de las responsabilidades pero se planean vacaciones muy exigidas y eso atormenta al punto que quien no se relaja no puede conciliar el sueño”, ahondó la especialista.

Evitar las comparaciones es clave para que no haya conflictos (Getty)

A pesar de que uno crea que los problemas quedan bajo llave durante las vacaciones, sucede todo lo contrario. La realidad es que uno se lleva los conflictos, ya que no se trata de situaciones de las que uno se puede desprender de un día para el otro, y menos aún si no están resueltas.

Sin embargo, están aquellas personas que logran desconectar el chip de la vorágine para lograr unas vacaciones “más o menos tranquilas y felices” encontrando el equilibrio entre los componentes de la familia, el trabajo, grupo de amigos y situaciones de estrés lo cual no es fácil, pero tampoco imposible.

Canalizar, siempre evitando que sea de un modo negativo y perjudicial

El alcohol, el acostarse muy tarde y los juegos de azar son ejemplos de los estados que se buscan para atenuar la sensación de vacío profundo (Getty Images)

La angustia se canaliza de muchas formas que por lo general son riesgosas. Según Mirta Goldstein, las drogas y los excesos son los caminos a través de los que se exteriorizan los problemas de la manera contraria a lo que uno desea, debido a que esos conflictos son inconscientes.

“Tenemos que tener en cuenta que las vacaciones son indispensables para descansar. Todos necesitamos un ocio emperador de las tareas de todo el año y para muchos las vacaciones coinciden con el fin de año. A eso se suman expectativas y eso también puede ser una exigencia”, afirmó.

Y concluyó: “Muchas veces la elección del destino es problemática porque no está guiada por el deseo, sino por una exigencia impuesta. En lugar de ser algo meditado, termina siendo una situación de estrés en donde alguien quiere dominar al otro a través de una elección, pero en realidad lo que desea es dominar al otro. El ejemplo más claro es cuando se viaja en un grupo en donde uno se expone a horarios y actividades que debe realizar muchas veces sin desearlo”.

Soluciones paulatinas para una mejor resolución de conflictos

Viajar con amigos es una manera de despejarse (Getty)

Las opciones para evitar el escape por supuesto no son mágicas ni aparecen con un abrir y cerrar de ojos. Lo más recomendable es visualizar qué está pasando y no tratar de no esconder los problemas o mirar a un costado porque eso genera más situaciones similares

La psicóloga Beatriz Goldberg aseguró a este medio que hay que tratar de pensar y reflexionar de manera consciente porque de lo contrario uno se boicotea. “No hay que meditar a última hora de la noche porque uno ve todo más sombrío, lo mejor es tomar decisiones y ordenar la mente durante el día”, advirtió la experta.

“Lo mejor es ir hablando durante el año y no esperar a que llegue el día en el que hay que decidir qué hacer o dónde ir.  Se puede realizar un menú de selección con cosas que te preocupan llevar y cosas que no, pero siempre sabiendo que lo más importante es saber que no se solucionan de un día al otro. Es más una cuestión de actitud y la forma en como uno encara todas las cosas que le pasan“.

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Fuente: Vacaciones, por qué a veces se convierten en una forma de escapar a los problemas cotidianos