Miquel Valls, presidente de la Cambra de Comerç de Barcelona, oficializó ayer que no se presentará a la reelección en las próximas elecciones camerales, que confía puedan celebrarse por fin a finales de este 2018. “Es hora de dar paso a una renovación, por lo que no me presentaré a la reelección”, dijo en el foro Barcelona Tribuna, que organizan La Vanguardia, la Societat Econòmica Barcelonesa d’Amics del País y la Asociación Española de Directivos (AED).

Valls lleva 16 años al frente de la Cambra, desde junio del 2002, y su actual mandato expiró en teoría en el 2014. Sin embargo, la inestabilidad política en Catalunya ha impedido aprobar el correspondiente reglamento para regular los comicios y hoy por hoy Catalunya es la única comunidad que aún no ha adaptado su normativa a la legislación estatal. Se espera que el nuevo Govern, que tomó posesión el pasado sábado, apruebe la regulación correspondiente “pasado el verano”, según dijo Valls.





Respecto a su sucesor, rehusó avanzar si tiene un candidato pensado y se limitó a señalar que debe ser “una persona con experiencia empresarial, experiencia internacional, también en el ámbito institucional, y capacidad de trabajo”.

En su conferencia, Valls alertó de que urge actuar para recuperar “la reputación de Barcelona”, que se ha visto afectada por la inestabilidad política de los últimos meses. Y lo peor, añadió, es que “no visualizamos una estrategia de futuro clara y definida para la ciudad”. Sin citarla y con la presencia del exalcalde Xavier Trias en primera fila, se mostró bastante crítico con la alcaldesa Ada Colau y su equipo de gobierno, por aspectos como las infraestructuras (el retraso de la reforma de Glòries), el turismo (la moratoria hotelera) y la vivienda (falta de una planificación a nivel del área metropolitana)

Para el presidente de la Cambra, urge “relanzar” la reputación de Barcelona con campañas de imagen para impulsar la marca; con una política proactiva para captar eventos, agencias o inversiones; y con el impulso de grandes proyectos emblemáticos de proyección mundial, como en su día fueron los Juegos Olímpicos. Recordó, además, que el exalcalde Jordi Hereu planteó unos Juegos Olímpicos de invierno en la ciudad y señaló que, al margen de que se logre o o organizar un gran evento, “lo importante es ir juntos, unir voluntades con un proyecto acordado por todo el mundo”. Por eso, abogó por “un gran pacto transversal de ciudad entre las administraciones públicas y entidades privadas”.





Defendió la necesidad de actuar con una perspectiva metropolitana, pensando en el medio plazo, para situar a “Barcelona entre “las 50 mejores metrópolis del mundo”. Para Valls, hay una percepción mayoritaria entre la sociedad de que Barcelona ha dejado de ser un sujeto político con agenda propia y liderazgo, capaz de generar un consenso amplio”. A su juicio, además de la capacidad para atraer talento e inversiones, es necesario que Barcelona gane poder, para decidir y para influir. Como ejemplo, destacó que en la actualidad el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) gestiona el tercer presupuesto público de Catalunya, pero lamentó que esta administración, a diferencia de la extinta Corporación, “no tiene poder real sobre los 36 municipios que la integran”.






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