Fue larga la lucha de Mirta “Coca” Corvalán (60) para encontrar al asesino de su hijo, Ezequiel Lanuto (21). El joven murió de un disparo en la frente el 14 de agosto de 2007 en su casa de Villa Fiorito, en la calle Darwin al 1700 del municipio de Lanús, cuando se resistió al robo de su moto Gilera Mash.

Coca llegó a ver la escena y al delincuente que le pegó un tiro a su hijo. Tuvo que remover mar y tierra para saber donde vivía el matador: llegó a adentrarse hasta en la villa. Ayer, después de 11 años del crimen, obtuvo Justicia: el Tribunal Oral Criminal N° 10 de Lomas de Zamora condenó a la pena de reclusión perpetua a Rodrigo “El Rengo” Ferreyra (28).

“Soy la mamá de Ezequiel. Acá estoy, después de tanto tiempo. ¿A vos te parece haber matado a mi hijo por esto? ¿Por qué no le disparaste a un pie? O a un brazo… No hacía falta que lo fusilaras. Dios te podrá perdonar. Pero yo no. ¿Tenés algo para decirme?”, le recriminó Coca al “Rengo” en la sala de audiencias. En sus manos, la madre de Ezequiel exhibía las llaves de la moto del joven.

Ferreyra, sin embargo, se mantuvo en silencio. “Yo quería una explicación, y así y todo no me la dieron”, lamentó la mujer.

Corvalán está más aliviada tras conocerse la sentencia. Como muchas madres que perdieron a sus hijos injustamente, ella encabezó la búsqueda para encontrar a los responsables del crimen. Al asesino le conocía la cara: estuvo cara a cara con Ferreyra apenas gatilló contra el joven.

Coca Corvalán investigó por propia cuenta el asesinato.

Sin avisarle a la familia, por varios años Coca hizo de detective y se metió en la villa La Cava, ubicada a 8 cuadras de su casa. Logró encontrar la casilla de “El Rengo”, la de su mamá y hasta la esquina que frecuentaba.

Durante el juicio también declararon dos jóvenes del barrio, cuyos testimonios fueron una pieza clave en la investigación y reconocimiento del homicida.

Pese a la labor de “Coca”, Ferreyra fue detenido en el marco de otro delito en octubre de 2016, en un control de tránsito. Conducía una moto que robó 72 horas antes. También tenía antecedentes de abril de 2013 por tenencia ilegal de arma de fuego, y de abril de 2007, por robo agravado por cometerse en poblado y en bando y con el uso de arma.

La madre se hizo hincha de Independiente como forma de recordar a su hijo.

Con la captura de 2016, la madre participó de una rueda de reconocimiento donde señaló a Ferreyra sin dudar.

Desde que Ezequiel murió, Coca abandonó a Boca Juniors y se hizo hincha de Independiente en homenaje a su hijo. Una manera de recordarlo en el fanatismo.

“Voy a tener que saber convivir con el dolor por mis dos hijos y mi nieto. Yo no sé cómo hacen las mamás para superarlo, yo me quedé en el 2007, por eso nunca me voy a olvidar la cara de ese chico“, dijo con pesar Corvalán ante la prensa local.

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Fuente: Siguió el rastro del asesino de su hijo, se metió en una villa para encontrarlo y 11 años después logró que lo condenen