Quienes se someten a abortos no punibles en Rosario en promedio están lejos de ser adolescentes. Según un relevamiento de la Municipalidad, tampoco se trata de criaturas como el feto gigante que construyeron los opositores a legalización, sino en su mayoría de embarazos de menos de 13 semanas. El estudio sobre datos oficiales refleja además que el 96% de los episodios que requirieron una intervención concluyeron sin complicaciones.

La investigación que realizó la Secretaría de Salud con el aporte de la Red de Profesionales el Derecho a Decidir de Argentina se basa en más de 580 casos registrados a lo largo de 2016 para evaluar las condiciones de las pacientes asistidas en hospitales y centros de salud públicos. Casi dos de cada tres mujeres atendidas tenían entre 20 y 29 años con un promedio de 24,8. Sobre el total, el 70% ya eran madres y sólo el 40% tenía empleo fuera de sus casas, aunque apenas un cuarto contaba con algún tipo de cobertura médica.

Cabe destacar que en Rosario, por una ordenanza de 2007, se interpretó que la salud de una mujer que pretende abortar puede estar en peligro o afectada también por cuestiones psíquicas, emocionales o sociales. Esa definición permitió abordar múltiples casos.

En el estudio de las historias clínicas también saltó a la vista que la mayor parte de las consultas fueron en la primera etapa de gestación. El 40% de las mujeres interrumpió su embarazo entre las semanas 7 y 9, mientras que otro 20 por ciento fue en la décimo segunda. Considerando la referencia de la semana 14 que figura en el proyecto aprobado por Diputados, desde la cartera que conduce Leonardo Caruana destacaron que hubo apenas 31 casos atendidos después del primer trimestre y que 400 pacientes pudieron concluir el tratamiento sin ser internadas.

Daniel Teppaz, coordinador de Salud Sexual y Reproductiva del municipio, destacó el “aumento de la resolución en el primer de atención”, ya sea en centros de salud barriales o en las consejerías de los hospitales municipales y provinciales, las cuales permiten que “se respete la privacidad al máximo”.

En el proceso que permitió reducir a cero la mortalidad materna por abortos en 2012 también jugó un papel importante la aspiración manual endouterina (Ameu), una técnica de menor riesgo que permite un tratamiento ambulatorio y que se incorporó junto con la entrega de misoprostol como un tratamiento medicamentoso para los embarazos. “A las mismas mujeres antes tal vez se les hacía un legrado, que es un método quirúrgico con anestesia general y después tenían que estar internadas dos días”, recordó para comparar el ginecólogo.


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