HÉCTOR M. GARRIDO

Angel Gurría

La OCDE no se ha andado con ambages para evaluar el mercado laboral español. España tiene un despido caro, se le paga mucho al trabajador despedido y debería rebajarse la indemnización. Para compensarlo, habría que avisar antes al empleado de que se le va a poner en la calle para que, al saber que se quedará sin empleo, empiece a buscar otro lo antes posible.

La receta se incluye en dos páginas dedicadas específicamente a España e incluidas en el Informe de Perspectivas Laborales 2018 que ha publicado este miércoles el club de los países desarrollados. Un documento que considera “de vital importancia continuar el esfuerzo reformador” iniciado con el Gobierno del PP con su ley laboral de 2012 porque, dice, ayudó a aumentar el empleo y a combatir la “profundamente arraigada segmentación del mercado laboral”.

“Comparado con otros países, el período de preaviso de despido es breve y las indemnizaciones son particularmente generosas“, reprocha el informe. El organismo recomienda, por lo tanto, disminuirlas para no “aumentar el costo para el empresas”. Y eso sí, para compensarle el trago al empleado de verse en la calle y con menos dinero para retomar su camino profesional, propone “aumentar el período de preaviso” para que active antes la búsqueda de empleo.

“Es indignante, las indemnizaciones ya están bastante mermadas», protesta Fernando Lezcano, secretario de organización de CC OO”. El Estatuto de los Trabajadores contempla un preaviso de 15 días desde la entrega de la carta del despido, pero hay excepciones. Si existen motivos disciplinarios, el despido puede ser inmediato. E incluso si fuese por causas objetivas, el empleador puede abonar esos 15 días y que el trabajador no regrese al puesto.

“Es lo que hacen muchos empresarios”, explica a 20minutos Miguel Ángel Malo, profesor en la Universidad de Salamanca, que semuestra extrañado por la propuesta porque no recuerda ningún debate reciente sobre este asunto ni que haya concluído que España tenga un preaviso corto. “La lógica del preaviso es que puedas ir buscando otro trabajo en ese tiempo y la ley incluso permite ausentarte [seis horas semanales] para encontrarlo, pero las empresas tampoco quieren tener dentro a alguien que ya sabe que se va a ir, muchas veces incluso usan los días de vacaciones”.

Pobreza, empleos mal pagados y descoordinación política

No es el único tirón de orejas que la organización de países ricos inflige a España. En general, concluye que el desempeño de su mercado laboral tiende a ser inferior al promedio en numerosos indicadores sobre calidad de trabajo. “Con alguna excepción, como la calidad de los ingresos y la brecha salarial de género, que es del 34% y eso supone 4,5 puntos menos que la media”, dice.

Pero hay más reproches. Por ejemplo, lamenta la falta de coordinación entre autoridades regionales y nacionales en políticas de activación laboral, lo que erosiona el resultado que se extrae de ellas. También observa que la seguridad laboral en España es la segunda más baja de toda la OCDE, solo por detrás de Grecia. “Algo que no sorprende, dado el pobre desempeño en términos de desempleo y la alta incidencia de contratos cortos”.

El rapapolvo no se queda ahí. Tiene más munición. Dice que los salarios bajan en España por “la importante y creciente parte de trabajadores en empleos mal pagados o a tiempo parcial involuntario”; que la brecha laboral de madres, jóvenes, extranjeros y discapacitados empeora la media del organismo; y sobre todo, que la pobreza es “fuente de inquietud” porque España es el segundo país de la OCDE con más pobres en edad de trabajar.

Este último dato es preocupante y está muy influenciado por la elevada tasa de desempleo. El 15,9% de los españoles de 16 a 65 años ingresa menos del 50% de la media del país, solo tras Grecia (16%).

Intensa defensa de la reforma laboral de Rajoy

¿De quién es la culpa de esta precariedad? No de la reforma laboral de Rajoy, según ha subrayado Ángel Gurría en la rueda de prensa de presentación del informe. “Déjenme darles un número”, dice con pasión el secretario general de la OCDE. “Desde 2013 el paro en España ha bajado diez puntos y ahora es del 16%. Es una mejora enorme y ahora se están creando medio millón de puestos cada año… ese es el resultado de la reforma”.

“Dicen que los salarios crecen lentamente. Y sí. Quizás los empleos que se crean no son de la mejor calidad, pero pregúnteles a los que trabajadores que han logrado trabajo por esa caída del desempleo y que antes no lo tenían… si preferirían no tenerlo”, ha insistido el mexicano en su defensa de una reforma que considera “en la buena dirección” y que, según él, “no es responsable de la falta de calidad laboral” sino de crear un marco para que se creen empleos.

Es más. Según Gurría, España esperó “mucho tiempo” antes de realizar esa reforma laboral porque pensaba que “era un problema anglosajón o americano”. Todo un dardo dirigido al anterior Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero por no tomar las mismas medidas cuando pinchó la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, quebró Lehman Brothers… y el Ejecutivo español no esperaba que se contagiase con tanta intensidad a la economía española.

“Entendemos que fue doloroso, pero eran medidas necesarias”

La visión del secretario general de la OCDE es que Rajoy planteó la reforma en un momento difícil, con empresas desesperadas por echar a gente y que se encontraban ante una “protección excesiva” ante los despedido. “Ahora, unos años después, vemos que la reforma ha funcionado. Se tomaron decisiones y España disfruta ahora de los beneficios”, dice Gurría. “¿Estamos donde nos gustaría? No. ¿Avanzamos en la dirección correcta? Sí“.

No es la opinión de todos. “Es un informe indignante y contradictorio, no se puede decir al mismo tiempo que la reforma laboral crea empleo y que la pobreza genera inquietud”, dice Lezcano. “Insistir en las bondades de la reforma solo se entiende desde la ideología; estos informes de laboratorio, desde un despacho, sin contacto con la realidad, ignoran el sufrimiento y las condiciones de precariedad de muchas personas”.

“Entendemos que fue doloroso, pero eran medidas necesarias para que España redujese su tasa de desempleo y ganase en competitividad y productividad”, añade Stefano Scarpetta, el directo de Empleo del organismo. “Las empresas están creando ahora más empleo fijo del que se habría creado sin aquella reforma, se han salvado empleo por la opción de las empresas a salirse del convenio y se ha recuperado la competitividad”.


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