Quienes fueron a la Plaza de los dos Congresos este miércoles saben que los dos bandos, a favor y en contra de legalizar la interrupción voluntaria del embarazo, se pronunciaron con un fervor pocas veces visto: el tema está instalado y continuará. Igual que los abortos. Porque, más allá de que se haya caído el proyecto en el Senado, cada año, mujeres de todo el país y de todas las edades, son protagonistas de unos 450.000 abortos clandestinos, según las cifras extraoficiales más aceptadas.

O sea que, más allá de los pañuelos de colores, de los acalorados debates, de la entrega o, al revés, del escepticismo hacia las religiones, una embarazada que hoy decida interrumpir la gestación acudirá a cualquiera de los mecanismos que ofrece un sistema clandestino de abortos ilegales totalmente aceitado.

Funcionaba ayer, funciona hoy y funcionará mañana. Se decide, se averigua con quién, se junta el dinero. Se hace.

Una marcha para apoyar la legalización en Argentina realizada ayer en Perú (EFE)

Una marcha para apoyar la legalización en Argentina realizada ayer en Perú (EFE)

En el mejor de los casos son médicos que les dan una medicación y le indican a la mujer acudir a la guardia un par de días después: deberán alegar algún malestar o anomalía, y así el aborto finalmente ocurrirá en un ámbito razonable, una clínica u hospital. En el peor de los casos, con embarazos incipientes, todas las escenas posibles ligadas a la terrorífica imagen de la percha.

Muchos lo ven como un consuelo zonzo, pero el Gobierno anunció su intención de incluir la despenalización del aborto en la reforma del Código Penal. Mientras eso no ocurra, la mujer que cometa un aborto hoy podría ir presa.

El artículo 85 del Código Penal aclara que “será reprimida con prisión de uno a cuatro años, la mujer que causare su propio aborto o consintiere en que otro se lo causare”. Y si no es ella quien lo practica, el médico (o símil…) que lo hiciera con consentimiento de la mujer, tendrá de uno a cuatro años de prisión. Si la mujer muere, el máximo de prisión es seis años. En caso de que la práctica la haya hecho un profesional, puede ser inhabilitado por el doble de tiempo de la condena. 

El siguiente, el tan analizado artículo 86 que derivó en el fallo FAL de la Corte Suprema, establece cuáles son las situaciones en que el aborto no es punible: si es para evitar un peligro para la vida o la salud de la madre, si la mujer es incapaz (en este caso se requiere el consentimiento de su representante legal) o si el aborto fue producto de una violación. 

El lado celeste de la Plaza Congreso, mientras en Senadores se debatía la ley despenalización del aborto (Fernando de la Orden).

El lado celeste de la Plaza Congreso, mientras en Senadores se debatía la ley despenalización del aborto (Fernando de la Orden).

Como publicó Clarín, desde el 1° de marzo de 2011 hasta el 29 de febrero de 2016 se iniciaron 167 causas contra mujeres por el delito de aborto propio, pero sólo se informaron dos condenas y una suspensión de juicio a prueba, todos en Santa Fe.


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