(Martín Rosenzveig)

En Buenos Aires llueve más que en Macondo dijo por estos días un autor español y no parece exagerado. La avenida Alvear a la altura de Rodríguez Peña es una elegante pista de patinaje en el barro mientras cae la tarde húmeda y en el palacete que alberga el Ministerio de Cultura todo indica que su titular parte de viaje en unas horas. Pablo Avelluto tomará un avión rumbo a Guatemala y ya prepara los libros electrónicos que leerá (aunque la mayor parte del tiempo aprovecha para dormir, confiesa). No son todos ensayos sesudos: entre la bibliografía que frecuenta Avelluto en estos tiempos hay libros de crianza sobre el sueño o el llanto de los bebés y es que  hace muy poco acaba de ser nuevamente padre (tiene tres hijos grandes, de un matrimonio anterior). El bebé que ahora llora y tiene dificultades para conciliar el sueño en la casa del ministro se llama Vicente y su sonrisa de cuna es protagonista de todos los videos que su padre lleva amorosamente en su celular.

Avelluto está por partir hacia la cumbre iberoamericana de ministros del área, luego de una semana intensa que lo tuvo como protagonista en una accidentada y por momentos escandalosa inauguración de la Feria del Libro y por las recientes declaraciones del director de la Biblioteca Nacional, Alberto Manguel, quien en Colombia, adonde viajó a dar una charla, criticó duramente el stand argentino en la Feria del libro de Bogotá (FILBO), construido conceptualmente con el fútbol como imán para visitantes. En rigor, lo que hizo Manguel fue pedirles disculpas a los colombianos “por este gesto tan absurdo de populismo”. Hubo sorpresa por los dichos, por el escenario y porque Manguel fue nombrado por Avelluto, de quien además depende formalmente.

El por qué de su enojo con los jóvenes que manifestaban ruidosamente contra un proyecto educativo en CABA durante la inauguración de la feria, sus críticas a la organización del evento, las razones por las que eligió el fútbol como eje del pabellón argentino en la FILBO y su relación amistosa y sus diferencias con Manguel acerca del enfoque de la Cultura fueron algunos de los temas de la charla con el ministro, quien recibió a Infobae en su despacho.

—Se lo vio muy alterado en el escenario, la tarde de la inauguración de la feria. ¿Por qué?

— Me ponen muy mal, me enojan las actitudes del tipo “No te dejo hablar porque mi reclamo es más importante” aunque no sea el ámbito donde tu reclamo está siendo discutido. Y segundo tema, para mí, o para mi generación, esas cosas enojan porque a mí me tocó ir al Pellegrini en la época de los militares y viví muy de cerca lo que era este libro no se puede leer, de esto no se puede escribir. Me acuerdo que hacíamos una revista en aquella época que propiciaba el Departamento de Literatura y cómo se tachaban entrevistas porque ciertos autores estaban prohibidos… Entonces yo con eso tengo una cosa desde chiquito, te voy a decir. No me gusta que no me dejen hablar, en una situación como esa. Y además me parece que es una actitud de un enorme autoritarismo. Nunca me había pasado. Y si la reacción fue o para algunos habrá parecido excesiva, también hubo cosas que se dijeron que yo había dicho y que no dije.

(Martín Rosenzveig)

— ¿Cómo cuáles?

— Se dijo que yo había llamado a uno de los chicos “Mocoso e insolente.” Yo no uso esa expresión jamás. Yo lo que dije cuando me estaba yendo fue, cuando el pibe que me dice “esto no es democrático” le digo: “vos no me vas a enseñar democracia a mí”, y “esto que están haciendo es irrespetuoso, irresponsable”, pero ni mocoso ni nada de eso. Yo venía de la inauguración de Bogotá, donde compartimos un panel con el presidente Santos, con Eduardo Sacheri, con las autoridades de la Feria, de la Cámara, la ministra de Cultura, etcétera, y todo el mundo pudo hablar.

— Bueno, comparar no siempre es apropiado. En Colombia estas cosas no pasan, pero ocurren otras que no ocurren acá.

— Sí, pero lo digo porque Colombia está más polarizada que la Argentina.

— Tal vez, pero lo cierto es que la gente no acostumbra a tomar la calle como están acá.

— Pero además no se le ocurriría a nadie irrumpir en un acto. Esto me había pasado hace 8 años con el libro de (Gustavo) Noriega (N. de la R.: el ministro habla de la presentación del libro Indek. Historia íntima de una estafa en 2010, cuando una patota vinculada al ex secretario de comercio interior Guillermo Moreno interrumpió el acto en la Feria y agredió a los presentadores, entre quienes estaban Claudio Lozano, Beatriz Sarlo y Manuel Garrido) Exactamente lo mismo me pasó entonces.

— Pero no era la inauguración de la Feria.

— No, no era la inauguración de la Feria pero también te tenías que meter con una patota a romper una presentación. Pero más allá de eso, digo, me parece que las garantías para poder hablar te las tiene que dar tu anfitrión.

— Pero perdóneme, ministro, pero mientras usted estaba ahí viendo todo lo que pasaba, ¿hablaba con la gente de la Fundación El Libro?

— Yo estaba sentado al lado de Martin Gremmelspacher.

— Por eso, el presidente de la Fundación, a quien usted el año pasado le había respondido con un “Conmigo no, Martín” luego de un discurso con reclamos.

— No, no, esta vez mi discurso iba a ser “con nosotros, sí, Martín” (risas). Porque íbamos a mostrar lo que se vio este fin de semana en la Feria: que hay una recuperación del sector, que -por supuesto- probablemente algunos digan que no se llegó todavía a lo que se perdió, pero que ya no es una situación de caída como la que se había denunciado en las inauguraciones anteriores.

Ante la imposibilidad de dar su discurso, Pablo Avelluto tildó a los manifestantes de “fascistas e intolerantes” (Martin Rosenzveig)

— O en el último informe de la CAL.

— De la CAL, sí, que si vos desagregas las cifras de importaciones de fascículos estás más o menos en lo normal. Que salió el Exportar Simple. Que salió la posibilidad de no tener que traer las divisas en un plazo corto como ocurría antes. Que la Ley PyME influyó sobre las librerías y los editores con desgravaciones fiscales. Digo, había buenas noticias para comunicar. Que seguía el programa “Libro%”. Que vuelven los premios nacionales. Las donaciones en la Biblioteca, los premios del Fondo Nacional de las Artes. Tenía una cantidad de buenas noticias, el Ministerio de Educación compró libros de texto. Teníamos buenas cosas para contar. Pero la verdad es que…

— ¿Usted le preguntaba en ese momento si iban a actuar, si iban a hacer algo? ¿Tuvieron un intercambio?

— Sí, sí, yo decía ¿qué pasa? ¿quién tiene que hablar? Y no sé, no sé. A mí me…

— ¿Lo llamaron desde la Fundación El Libro? ¿Se disculparon por lo ocurrido?

— Hoy (por ayer). Hoy me llamó Martín. Me dijo que me pedía disculpas por lo que había pasado, que habían sacado un comunicado –que yo había visto-. Yo creo que hay un problema que es la dificultad de entender, incluso de pensar, qué es ese acto. Porque ese acto de inauguración de la Feria se convirtió en una exposición inaugural de algún escritor prestigioso, o escritora prestigiosa como fue en este caso, pero también en una especie de espacio polémico en el cual los representantes de la Fundación, que no son los representantes del sector editorial, son los representantes de la Fundación El Libro que organiza la Feria -digo, los representantes del sector editorial son las dos Cámaras que lo integran-, plantea su punto de vista sobre la industria y el funcionario tiene que defenderse. Y la verdad es que si esto bien puede ser parte, no tengo ningún problema que sea parte, me parece que eso lo que ha terminado siendo son muchos actos al mismo tiempo. Uno es una especie de debate público o ante los invitados o ante las Cámaras sobre cuán mal o cuán bien le va a la industria editorial, uno sobre presentación de la Feria y otro más de corte académico, intelectual o literario que es la presentación por parte del autor invitado.

— ¿Cambió mucho su mirada sobre el acto inaugural de la Feria desde que era gerente editorial?

— Yo creo que hay a veces una distorsión entre el fenómeno comercial que es la Feria, que no tiene nada de malo, con el hecho cultural. Y a veces se mezclan los jugadores de un lado y del otro. No, yo sigo creyendo que nuestra Feria requiere cambios importantes en muchas esferas. Digo, lo pensaba cuando estaba en la industria editorial y lo sigo pensando ahora. Pero no es mi función hacerlos ni hacer público lo que pienso. Por otra parte, este modelo de Feria no es el único modelo posible de Feria, hay Ferias más orientadas al negocio, hay Ferias más orientadas a la venta…

— Justamente esto que menciona, sobre los distintos modelos de feria me lleva más al Norte en la región…

— Al fútbol (risas).

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos juega al fútbol con el ministro Avelluto en la inauguración de la FILBO

— La Filbo de Colombia en ese sentido se parece a la feria argentina en cuanto a que es abierta al público, con un público muy fervoroso, además. Quiero que me cuente cómo vio la participación argentina en Bogotá.

— Extraordinaria, extraordinaria. Y desde el primer momento con una recepción por parte de la gente de Colombia que nunca había visto algo así. De los organizadores de la Feria, digo. Con una curiosidad por parte del periodismo y un interés que después se demostraron en los hechos por la cantidad de libros que se vendieron, la cantidad de gente que visitó el pabellón, la cantidad de gente que participó de los actos, la facturación de la gastronomía, la facturación de la librería (Ver más abajo Los números argentinos en la FILBO). Digo, todo fue realmente bueno. A ver, yo necesitaba una excusa que permitiera que el público masivo, en gran mayoría un público lector ocasional como el de nuestra Feria, un público no intelectual, se sintiera atraído por ingresar a ese espacio. ¿Por qué? Porque yo he visitado muchos espacios nacionales en Ferias… Y la verdad es que los espacios nacionales si no tienen una propuesta atractiva la gente los pasa de largo. Porque no son el objetivo central de la Feria. Y eso me contaban allá, de hecho las cifras, para que te des una idea: el año pasado el país invitado fue Francia, fueron 209 mil personas, al nuestro fueron 285 mil. Y en el 2016 fue Holanda, tuvo 172 mil visitantes. O sea que nosotros tuvimos más de 100 mil visitantes más. ¿Por qué? ¿Por qué la idea del fútbol? Porque cuando empezamos a pensar en cuáles eran los vínculos más importantes de la cultura en un sentido amplio…

— Se le apareció Pekerman (risas).

— No… me apareció que la presencia del fútbol argentino en Colombia es permanente, por los jugadores que jugaron allá, por los técnicos que jugaron allá, por los jugadores que jugaron acá, por el 5-0 en la cancha de River, por mil razones. Porque vos prendes la tele y en todos los programas periodísticos de deporte hay un periodista argentino o un ex deportista argentino, un ex técnico argentino. Y porque si bien el conocimiento de nuestros escritores es importante en los nombres consagrados no está tan extendido, en cambio el conocimiento en fútbol es mucho mayor. Por lo tanto el fútbol es una excusa, sobre todo teniendo en cuenta que tenemos una tradición muy buena de escritores que escribieron sobre fútbol.

— ¿Ninguna chica le dijo durante ese tiempo, “ministro, no a todas las mujeres les interesa tanto el fútbol”?

— Es que no es así. Nosotros preguntamos si el fútbol allá era igual que acá, el fútbol va dejando de ser fútbol masculino y hay mujeres periodistas deportivas, y chicas que van a la cancha, y no había una connotación de género… En cambio sí habíamos tenido particular atención en que hubiera un número más o menos equilibrado de editores y editoras, de escritores y escritoras, en la delegación. Y la verdad es que al contrario, incluso hubo quienes, como el caso de la propia Claudia Piñeiro, que inicialmente tenían un poco de prejuicio, “qué voy a hacer yo en una cancha”, y cuando vieron el funcionamiento del stand y la lógica con la que había sido pensado lo vieron diferente. Porque esto fue pensado para el público, no es un encuentro de académicos que está pensado para académicos, no es un congreso de literatura. Por eso también la preeminencia de los escritores no estuvo en nuestro panteón sino en los escritores vivos. Es decir, Borges, Sábato, Bioy, Cortázar, ya fueron traducidos a todos los idiomas a los que tenían que ser traducidos, y están publicados en todas esas lenguas. Sacheri, Claudia, los autores de infantiles, Andruetto, Isol, Bernasconi, Liniers y muchos más que fueron, todavía no. Entonces, el sentido de una perspectiva industrial, o de política cultural, es que nuestros autores vivos puedan ser más leídos, en este caso en Colombia. Que exista, que es lo que promoví desde el primer día, la idea de.. “A ver, de ese país vienen Borges, Bioy y Cortázar, ¿y después qué pasó? ¿Quiénes vienen ahora? ¿Y de qué hablan? ¿De qué escriben? ¿Qué historias cuentan? Por eso hicimos también una especie de mini festival de cine con muchos textos que venían de adaptaciones de los autores que habían ido y que fue también muy exitoso. Entonces a mí me parece que el objetivo para el cual el stand se hizo, que es que mucha gente visitara interiorizarse de lo que está pasando en la cultura argentina…

(Martín Rosenzveig)

— Se cumplió.

— Se re contra, se sobre cumplió.

— ¿Por qué Alberto Manguel, director de la Biblioteca Nacional, dice lo que dice y donde lo dice? No sé si ya habló con él.

— Sí, nos escribimos ayer mismo por mail. Somos muy amigos con Alberto.

— Lo sé, por eso.

— A ver, yo creo que a él lo tomó por sorpresa, creo que claramente lo tomó por sorpresa y no le gustó y está todo bien que no le guste. Tenés todo el derecho del mundo a que no te guste.

— ¿Se lo había dicho antes?

— No, no. No, si me lo hubiera dicho, lo hubiéramos hablado. Yo creo que él ni sabía que yo tenía algo que ver con eso. Creo que él tiene una concepción que deja afuera algunos fenómenos populares, que yo creo que es equivocada pero que eso no implica que no podemos trabajar juntos y que yo siento una profunda admiración por él y que tengamos un excelente vínculo personal. Digo, me parece que al contrario, no le gustó pero dio su charla igual y era lo que a mí me importaba. Y la semana que viene vamos a estar juntos en Ottawa, yo presentándolo en un encuentro internacional de cultura.

-¿Qué le dijo usted?

-Le dije que no solo no estaba de acuerdo, porque no tengo que acordar con su posición, sino que además el stand había sido un éxito extraordinario, que se había vendido todo. La Asociación de Libreros Independientes de Colombia dice que nunca vendieron tantos libros. Se vendieron, para que te des una idea, 13.589 ejemplares: es un número. En un stand que era básicamente de editoriales independientes. Y la gente hacía cola no para entrar al pabellón argentino sino para entrar a la librería porque la librería era una librería enorme de libros argentinos, súper linda, súper exquisita. La exposición de Fontanarrosa, las fotos de autores de Daniel Mordzinski. Tenías música, tango.

-¿La idea del stand fue suya?

— Sí. El stand no, lo que fue idea mía fue “vamos con el fútbol”.

— Y eso, ¿con cuánta gente lo habló, ministro?

— ¿Por qué tenía que hablarlo? A ver: lo hablé con mi equipo dentro del Ministerio. Lo hablé con el presidente. Lo hablé con el jefe de Gabinete. Lo hablé con quienes era necesario, para chequear que la idea les pareciera buena, asociar con el fútbol. ¿Por qué? Porque éste es un año de Mundial de Fútbol, porque lo estábamos llevando a Sacheri, porque había una lógica… El truco era hacer entrar a la gente al stand y que la gente en su recorrido tuviera una experiencia. No es que adentro entrabas y estaban jugando un picado, ¿entendés? Adentro entrabas y tenías una cierta atmósfera futbolera que rápidamente se convertía y, cuando te querías acordar, ya estabas adentro de una librería, o escuchando un grupo de tango, qué sé yo. Uno toma las decisiones, este tipo de decisiones conceptuales, conversándolas con otra gente y poniéndolas a prueba para ver si se va a entender. Pero yo entendía algo básico, que siempre me preocupó, y es que esto era una feria popular, parecida a la nuestra, la gente que va ahí no va la semana que viene a comprar un libro en una librería, por ahí no vuelve nunca más hasta la feria del año que viene. ¿Y cuáles son las ideas que existen sobre la Argentina en Colombia? Muy bien, existe el tango, existe por ejemplo el rock argentino, existe el fútbol, después existe la literatura. Entonces decía bueno, ya partís de una asociación con la Argentina. Si no, voy a lograr que solo entren los que ya saben de qué va la literatura. Es una Feria del Libro pero que lo que vendan adentro sean libros no implica que dejen de ser ferias, es decir, lugares festivos donde la gente va a pasar una tarde de sábado, donde se producen fenómenos masivos, donde va la familia, donde tenés que darle algo a cada uno.

— ¿El director de la Biblioteca cambió en algo su parecer?

— Quedamos en discutirlo largo cuando él volviera. Yo ahora me voy pero seguramente lo vamos a discutir la semana que viene en Canadá. Él creo que tenía una visión un poco literaria, para llamarla de algún modo, y por ahí estos elementos que yo te cuento que tienen que ver con el estudio del público, con hacer algo disruptivo que no se pareciera a lo que estás esperando ver, el público es diferente… A ver, si nosotros lo que necesitamos son más lectores para la literatura argentina, que es lo que fuimos a buscar, si hago lo mismo que se supone que sé hacer, ese público no va a entrar, no va a entrar. Si yo quiero vender Borges, Cortázar, Sábato o Silvina Ocampo o Marechal, que son autores extraordinarios, inmensos e incomparables… si yo quiero vender eso, no voy a estar vendiendo a lo mejor a los que están produciendo ahora. Porque tampoco hay que olvidarse que una feria del libro es una feria comercial.

(Martín Rosenzveig)

— ¿Cómo evalúa el trabajo que está haciendo Manguel en la Biblioteca?

— Me gusta mucho el trabajo que hace Alberto en la Biblioteca, los equipos técnicos. Inauguró el otro día un aparato de última generación para que la gente con dificultades visuales pueda leer los libros. Está la donación de Microsoft de casi 2 millones de dólares para digitalizar los libros. Conseguimos donaciones, conseguimos que el archivo Alfonsín vaya a la Biblioteca y que la biblioteca personal de Alfonsín se mantenga en una recreación del espacio como Raúl la tenía en su casa. La verdad, la biblioteca tiene más visitantes. Las actividades culturales, que nos decían “no van a hacer actividades culturales”, son buenísimas. Están las exposiciones, los acuerdos que ha hecho Alberto con bibliotecas de todo el mundo están buenísimos. Aparte es un tipo al que admiro, lo quiero, la paso bien con él. Digo, que pensemos diferente sobre un punto no nos hace menos amigos.

— Fue una semana agitada, ¿le quitó el sueño?

— No, para nada. El único que me quita el sueño es Vicente (risas). No, lo que me quita el sueño es la enorme cantidad de laburo que hay y la enorme cantidad de ganas de hacer cosas. Eso es lo que más me quita el sueño.

…………………………..

Los números argentinos de la FILBO

*285.000 personas visitaron el pabellón argentino. El 50% de los visitantes de la feria, ingresó al pabellón argentino.
*40.000 estudiantes estuvieron en el pabellón.
*Librería: 13.589 ejemplares vendidos (USD 167.000 en venta de libros es lo estimado por ACLI, Asociación Colombiana de Libreros Independientes. Tienen a su cargo la librería).
*150 personas por noche en las clases de tango
*Rayuela, de Julio Cortázar, primero en ventas, con 150 ejemplares
*Concierto de Ariel Ardit tuvo una asistencia de 600 personas
*Auditorio lleno con 200 personas en eventos de Sacheri, Narda Lepes, Liniers, Claudia Piñeiro, entre otros tantos.
*10 películas argentinas proyectadas en la zona de cine de Corferias.
*La zona gastronómica exterior facturó (hasta ayer) USD 250.000
*Se realizaron las Jornadas Profesionales con presencia de 24 editores y distribuidores
*110 eventos en el auditorio argentino
*25.000 libros (llevaron 18.000 y se completó con 7.000 ejemplares de ediciones colombianas de los libros)
*50 fotos de escritores de Daniel Mordzinski en exposición permanente
* 50 piezas originales de Fontanarrosa

Para comparar con años anteriores

*En el 2016, el país invitado de honor (Holanda) tuvo 172.840 visitantes.
*En el 2017, el país invitado de honor (Francia) tuvo 209.670 visitantes.
*En el 2018, Argentina tuvo 285.000 visitantes en el pabellón. Esto representa un 70% más que en 2016 y un 38% más que en 2017

Stand argentino en la Filbo

 

MÁS SOBRE LA FERIA DEL LIBRO:

Popular versus cultural: los autores defendieron el stand “futbolero” argentino en la Feria del Libro de Bogotá

Escritoras con el cuchillo entre los dientes: el fin de la invisibilidad en la cultura

Fuente: Pablo Avelluto: "Manguel tiene una concepción de la cultura que deja afuera algunos fenómenos populares"