Guadalajara ha sido tradicionalmente uno de los centros de operación de los distintos cárteles.

Entre los años 1977 y 1978 se desplegó en la sierra de Sinaloa la llamada Operación Cóndor para erradicar los cultivos de marihuana y detener a los capos de la droga. Pero el saldo fue desolación, miedo y un éxodo tanto de pobladores como de grupos narco hacia otras zonas del país.

Así, los capos que controlaban el tráfico de drogas en Sinaloa se movieron hacia el estado de Jalisco, donde fundaron el Cártel de Guadalajara y a partir de entonces empezó la época de los grandes cárteles.

La diferencia es que hace 30 años el objetivo era uno y estaba focalizado en el estado de Sinaloa, ahora, después de 11 años de declarada una nueva guerra contra las drogas el gobierno mexicano tiene varios frentes abiertos en un panorama dominado por dos grandes cárteles y al menos 400 grupos criminales –según dio a conocer en octubre de 2017 la organización México Unido Contra la Delincuencia.

La guerra actual no es una sino varias que han contribuido a que el mes de marzo haya roto una tendencia a la baja en el número de homicidios al registrar se 2.729 personas asesinadas, en comparación a las 2.549 de enero las 2.389 de febrero, de acuerdo a las cifras oficiales del gobierno mexicano.

El Cártel Jalisco Nueva Generación es uno de los actores de las distintas guerras.

Independientemente de quien gane las elecciones presidenciales del 1 de julio, analistas prevén que la guerra se extenderá pues al cambio de administración obligará a “renovar” los acuerdos que, dijeron, existen entre grupos delincuenciales y autoridades a nivel federal, estatal y municipal.

Un ejemplo son los estados de Colima, Nayarit, Veracruz, Quintana Roo, que registraron picos de violencia cuando hubo cambios de poder.

“Es difícil que en un esquema de lucha por el poder se pueda pensar en una condición estática de los grupos del crimen organizado. No se pueden consolidar sin que no haya alguien que luche por el poder. Hace que esto sea un polvorín”, dijo a Infobae Guadalupe Correa Cabrera, profesor asociado de la George Mason University (GMU) en el estado Virginia, Estados Unidos.

Las intervenciones militares, cambios en la demanda del mercado y la diversificación del crimen organizado abrieron los distintos frentes en los que se dividieron al país en zonas para la producción, venta y trasiego de droga; para cometer delitos como el secuestro, ejecución y extorsión; y también en lugares para el robo de combustible.

Joaquín El Chapo Guzmán y su herencia detonaron la guerra en Sinaloa.

Los distintos tipos de guerra

 El tipo de guerra que se libra en las distintas partes del país depende también del grupo criminal que predomina.

Carlos Rodríguez Ulloa, integrante del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede) el tema de la movilidad de la violencia y las distintas guerras que ha desatado se debe al encuentro de los grupos criminales nacionales, que quieren entrar a algún lugar y se enfrenta con la dinámica local que buscan mantener su nicho de mercado.

“Eso explica, por ejemplo, que en Tamaulipas se den balaceras periódicamente y que en otros estados como Guanajuato, Michoacán o Puebla, el fenómeno depende más a la expansión de los grandes”, expresó a Infobae.

Cifras del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC), organización que mide periódicamente los índices de violencia en el país, destacaron que en 2017 se abrió una carpeta de investigación por robo con violencia, en promedio, cada 2 minutos y 16 segundos, para acumular un crecimiento de 34, 13% en comparación a 2016.

El delito de extorsión se incrementó 6.17%, para registrar 5. 649 casos. Durante el año pasado casi cada cinco horas se registró un secuestro.

Iván Guzmán, uno de los hijos de El Chapo, estaría disputando el poder a su tío.

Una de las guerras que se libra en el país se ubica, según Rodríguez Ulloa, en el Occidente, donde el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se extendió a Michoacán, pero también ya llevó sus enfrentamientos al sureste, al lograr instalarse también en Quintana Roo.

El segundo frente está en el norte, donde el cártel de Sinaloa busca por un lado apoderarse de la plaza que representa el Estado de Chihuahua, evitar que el CJNG entre al estado de Sinaloa y a los enfrentamientos entre los hijos y el hermano de El Chapo Guzmán, que buscan quedarse al mando del negocio.

En Sinaloa el cártel ya está débil, ahora parece que la familia Guzmán entra en conflicto, estamos hablando de momentos de rupturas que provocan una serie de ejecuciones de los contrarios. Esto es terrible porque no solo ha sido la temida guerra del narco sino las declaradas guerras internas”, señaló a Infobae Juan Carlos Ayala, investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Otro de los conflictos es el que se registra en el estado de Guerrero donde “son grupitos que se disputan sus respectivas plazas, son como gavillas (grupos de maleantes rurales) que eran un fenómeno propio de la Revolución –en 1910- que actúan como bandoleros que roban ganado, secuestran, extorsionan, etcétera”, explicó Rodríguez Ulloa.

Pero también, alertó, están los estados de Guerrero y Puebla, donde el delito de robo de hidrocarburos –conocido como huachicol- se ha extendido al amparo de los cárteles de la droga.

Ante este panorama, los analistas prevén que el cambio de gobierno en México no será fácil, pues los grupos criminales ya son “actores de poder” que en todo momento están haciendo demostraciones de fuerza.

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