El tradicional sistema de ordeno y mando que caracteriza la gestión pesquera, basado en órdenes administrativas, va a cambiar radicalmente en Catalunya. El Consell Executiu aprobará la semana próxima un decreto de buen gobierno mediante el cual los recursos pesqueros se explotarán con un procedimiento de cogestión pactado entre los diferentes actores sociales (pescadores, Administración, científicos y sector ambientalista). La descentralización del poder permitirá a los pescadores recuperar capacidad de resolución pues los acuerdos se adoptarán con pactos de codecisión.

La nueva organización ha sido diseñada para afrontar los retos de la pesca en el Mediterráneo, que vienen definidos por la sobreexplotación de los recursos y las dificultades de estos colectivos profesionales. El objetivo último es recuperar los stocks, en un momento en que hasta el 90% de las pesquerías sufren una presión insostenible.

Cada una de las pesquerías bajo competencia de la Generalitat estará en mano de un comité de cogestión encargado de definir el plan de manejo del recurso en cuestión y de aplicarlo dando entrada a la participación social.

Se busca no sólo restaurar la ­riqueza biológica y devolver el ­protagonismo a los profesionales, sino dar un sentido económico a este control sobre la oferta con una mejor comercialización. Cada ­pesquería estará acompañada de un plan socioeconómico con este enfoque.

Port Lligat, en Cadaques
Port Lligat, en Cadaques (Marti Artalejo)

Enfoque para el mercado

“Queremos ligar la gestión pesquera al mercado, en lugar de pescar más de lo que el mercado puede asumir”, declara Sergi Tudela, director general de Pesca de la Generalitat, convencido de las ventajas este modelo de gobernanza, que cuenta con el aval de la FAO. Porque “si implicamos a todo el mundo en las medidas que se adopten, el grado de cumplimiento tenderá a ser mayor”, argumenta.

Cada plan de cogestión deberá establecer cuántos días de pesca pueden ser soportados por la pesquería, para evitar la sobrepresión, e incluir un calendario concreto que atienda a estos criterios (lo que comportará autolimitaciones en muchos casos).

Por lo tanto, se huye del reparto de cuotas como es la práctica en el Atlántico. Además, los pescadores que adopten medidas destinadas a reducir el impacto ambiental de su actividad podrán disponer de un incentivo: más días de pesca (y de trabajo, por tanto). Pese a todo, continuarán las tareas de inspecciones y control de la pesca.

Experiencias exitosas

La cogestión pesquera toma ­como referencia algunas experiencias exitosas, como la del sonso, un pequeño pez popular en el Ma­resme y el Baix Empordà (que ­sufrió un gran abandono y altas tasas de capturas no declaradas) y que se ha recuperado gracias a la autorre­gulación de sus pescadores. Sirve de modelo también la reserva de pesca que los pescadores de ­Roses establecieron, por iniciativa propia, hace tres años para recu­perar las poblaciones de merluza y que ha permitido triplicar el nú­mero de juveniles de esta especie en tres años.

La cogestión se aplicará sólo en las aguas interiores de la competencia de la Generalitat, así como en las actividades de marisqueo; es decir, incidirá en sectores como la pesca artesanal de cefalópodos, el arrastre en el golfo de Sant Jordi o pescado azul en el golfo de Roses. “Desgraciadamente, no podemos aplicarla en aguas exteriores”, se lamenta Tudela, para quien el éxito de las experiencias ya desarrolladas hacen pensar que “se producirá un efecto llamada o contagio” que permitirá ampliar su área de acción, visto el interés suscitado.

Estrategia Marítima

El gobierno catalán ha aprobado la Estrategia Marítima de Cataluña, cuyo objetivo es potenciar el desarrollo de la llamada ‘economía azul’ (pesca, navegación…), con el fin de potenciar no solo las actividades económicas en el mar, sino promover su vertiente social, proteger la biodiversidad y reducir la contaminación. Sergi Tudela adelantó la idea de destinar parte de fondos estructurales a incentivar a los pescadores para compensarles por las tareas de recogida y clasificación del plástico que realizan ahora como un compromiso propio particular.

La Estrategia tiene como función crear una “hoja de ruta” con las líneas generales que luego se irán plasmando en medidas más concretas. “La pesca, la acuicultura, el turismo, la energía relacionada con el mar o la biotecnología marina son algunos de los sectores y aspectos de la economía con un soporte en el ámbito marítimo”, indicó. La Estrategia tendrá planes estratégicos multianuales, el primero de ellos para el periodo 2018-2021, con un total de 89 líneas estratégicas de actuación.

En el último ámbito de la gobernanza, el papel fundamental corresponderá al Consejo Catalán de Cogestión Marítima que podrá tomar decisiones en un proceso abierto y continuo de reajuste adaptativo de los objetivos de las líneas estratégicas de actuación y podrá “enmendarlas e incluso vetarlas”.

En la rueda de prensa posterior a la reunión del Govern, la consellera de Agricultura, Teresa Jordà, destacó que está inspirada en una experiencia similar en Quebec (Canadá). Es el resultado del Programa de acción marítima que aprobó la Generalitat en diciembre de 2016 con el propósito de dar respuesta a los retos de la economía azul de manera sostenible y con una gestión integrada de los sectores implicados.

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