Proteccionismo y populismo comienzan a dejar huella, porque el mundo se está haciendo más pequeño y circula menos capital. Es el retrato que emerge del último informe de las Naciones Unidas (Unctad) World Investment Report, que se dio a conocer ayer.

Los flujos de inversión extranjera directa en el 2017 se desplomaron un 23%, hasta los 1,43 billones de dólares. Un síntoma que demuestra como el proceso de globalización económica que ha caracterizado los últimos veinte años se ha tomado una pausa o está en un punto de inflexión. Las empresas tienen menos ganas de invertir fuera de sus fronteras.

El dato choca con los datos sobre el crecimiento global del PIB y el intercambio de mercancías, que son comparativamente mejores. Entre todas estas variables acostumbra a darse una correlación, pero las decisiones de inversión están tomando otro camino. “La mejora de las proyecciones económicas, de los volúmenes del comercio y de los precios de las materias primas en otras circunstancias deberían traducirse en un crecimiento potencial de las inversiones extranjeras directas. Pero los riesgos son elevados y abunda la incertidumbre política. La escalada de las tensiones comerciales puede afectar de forma negativa a la cadena de valor global”, indica el informe, que también menciona el efecto perjudicial que tendrá la prevista subida de los tipos de interés en las economías desarrolladas.

Las Naciones Unidas alertan del incremento de las “tensiones políticas” en el contexto internacional

En concreto, llama la atención que el mayor retroceso inversor se registre en las economías avanzadas (un 37%, un tercio menos), señal de que hay cada vez menos operaciones de fusiones y adquisición entre las grandes multinacionales en los países ricos. Porque es en esta zona del planeta donde emergen las tensiones políticas. “El crecimiento de los flujos en los años 2015-2016, cuando se superó la marca de un billón de dólares ha registrado un final abrupto”, subraya el estudio.

Los flujos mundiales de inversión extranjera
Los flujos mundiales de inversión extranjera (LV)

Dos países están bajo lupa: EE.UU. y Reino Unido. En efecto, tal como reconocen fuentes de la Unctad, la reforma fiscal de Donald Trump fomentará la repatriación de los beneficios retenidos en el extranjero, lo que supondrá una contracción global de los flujos de capital. En cuanto a la economía británica, los analistas consideran que el clima del Brexit ha supuesto un aumento de la incertidumbre.

El viento está cambiando. Los analistas de las Naciones Unidas indican que desde octubre del pasado año hasta abril del 2018, “un 30% de las medidas nuevas sobre inversión introducidas a escala global fueron de tipo restrictivo o regulatorio. Algunos estados están dando pasos hacia una postura más crítica hacia las operaciones de compra extranjeras, en particular cuando éstas están relacionadas con temas de seguridad nacional o la venta de activos domésticos estratégicos o de firmas tecnológicas. Muchos países están discutiendo mecanismos para controlar de forma más fuerte el capital de fuera”.

La caída es mayor en las economías avanzadas por el menor número de operaciones corporativas

De hecho, ya se están produciendo consecuencias, porque invertir en el extranjero también sale menos rentable que en el pasado: un 6,7%, en comparación con el 8,1% del 2012. Además, por primera vez, en el 2017 también tuvo un lugar un evento significativo: el número de Acuerdos Internacionales de Inversión suscritos fue el más bajo desde 1983 y los tratados que dejaron de tener vigor superaron a los pactos nuevos firmados.

De cara a este año las predicciones indican “un crecimiento frágil de las inversiones directas, por debajo del promedio de los últimos diez años”. “Igual es apresurado sacar conclusiones, pero en el largo plazo si en el mundo se confirma esta tendencia y se incrementan las respuestas que desincentivan las inversiones, habrá que repensar el concepto de globalización”, pronostica Ariel Ivanier de Unctad.


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