La conferencia de prensa de Nicolás Dujovne y Luis Caputo

En una oficina con rango de secreto de Estado, se diseñó el jueves pasado la réplica de Mauricio Macri a los inversores locales y extranjeros que habían desarmado sus posiciones en Lebac, aspirado millones de dólares de la reserva del Banco Central y causado una abrupta devaluación del peso argentino.

Con un dólar a 23 y la oposición exigiendo que se enterrara el plan tarifario del gobierno, Macri exigió a su gabinete económico una respuesta contundente a los jugadores de la City y a las distintas facciones del peronismo que se relamían con la corrida financiera que ponía en jaque a la Casa Rosada. “Macri nos pidió un misil. Y nosotros disparamos un misilazo. Ganamos una batalla, pero la guerra no terminó”, describió a Infobae un miembro de la Task Force que cumplió las instrucciones presidenciales.

El jueves al mediodía, en plena crisis del dólar, Federico Sturzenegger, Nicolás Dujovne, Luis Caputo, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui confluyeron en una oficina que está cerca de la Plaza de Mayo. Marcos Peña aguardaba las propuestas en su despacho de Balcarce 50 y Macri chequeaba la información en la quinta de Olivos. La Task Force discutía las iniciativas, consultaba al presidente y al jefe de Gabinete, y preparaba el misilazo a la City financiera, que aún jugaba con la ausencia de respuesta política y económica del gobierno.

Caputo es ministro de Finanzas, pero antes de jurar en el cargo, ganó millones de dólares operando para los fondos más poderosos de Manhattan. En Wall Street lo llaman Lionel Messi y su prestigio personal fue clave para salir del default que Cristina Fernández consolidó en sus ocho años como presidente. Caputo conoce a los inversores y banqueros que empujaron la corrida en Buenos Aires. Así, trazó las primeras líneas de la respuesta que debía parar la suba del dólar y evitar que el Banco Central continuara cediendo reservas.

Federico Sturzenegger y Nicolás Dujovne

Sturzenegger camina la City desde muy joven y conoce todos los secretos de las mesas de dinero que operan a pocas cuadras de Balcarce 50. El Presidente del Banco Central coincidió con la perspectiva de Caputo y planteó una tasa del 40 por ciento para seducir a los fondos que se corrían al dólar. Sturzenegger propuso a la Task Force esta iniciativa y otras medidas técnica que están dispuestas en el último comunicado del BCRA. Ese comunicado, escrito para entendidos en finanzas y economía, es una declaración de guerra. Ni más, ni menos.

Las instrucciones de Macri fueron claras y contundentes. Todas las medidas debían dar confianza a los mercados, replicar la voracidad de los operadores y contestar las operaciones que las distintas facciones del peronismo ejecutaban en los medios de comunicación y en las redes sociales. La Task Force tenía que diseñar un paquete político, económico y financiero. Todas las piezas debían formar una unidad y esa unidad debía actuar como un misil. No había margen para errores y la hora de lanzamiento era antes de la apertura de los mercados del pasado viernes.

Tras este múltiple objetivo, Sturzenegger, Dujovne, Caputo, Quintana y Lopetegui desplegaron la información oficial aportada por el BCRA y Jefatura de Gabinete. Era necesaria una señal política a los mercados y al peronismo, y Dujovne planteó sus propuestas. Había que anunciar una reducción del déficit fiscal y ratificar que se mantenía la meta de inflación y el programa tarifario. Lopetegui y Quintana exhibieron los datos consolidados de los distintos ministerios, y cerca de la hora del té, ya se había definido la poda de gastos para llegar al 2,7 de déficit fiscal.

(Adrián Escandar)

“Vamos a bajar 30.000 millones de pesos en obras de infraestructura. No es mucho, pero es una señal”, explicó un integrante de la Task Force a Infobae.

–¿Y quién pierde?
–Ni vencedores, ni vencidos. Una parte la vamos a recuperar con el régimen de PPP…
–¿Y el resto?
–Hay una señal política. Los gobernadores que no respeten los acuerdos, deberán fondearse en otro lugar. Así de fácil.

Peña desmenuzó cada una de las propuestas que diseñó la Task Force. Y después fue el turno de Macri. Los mercados ya habían cerrado y la lluvia caía con cierta melancolía sobre la city porteña. El misil ya había sido aprobado y estaba artillado a las órdenes del Presidente. Era jueves sobre la medianoche.

A las 7.09 del viernes, el vocero de Dujovne anunció que el ministro de Hacienda sería protagonista de una inesperada conferencia ante medios nacionales e internacionales. A su lado se sentaría el ministro Caputo, que estaba de excelente humor. En apenas dos horas, venciendo el tránsito y el sueño, 35 periodistas se acreditaron para escuchar la réplica oficial a la avanzada de los inversores que operan en la City.

El ministro de Finanzas, Luis Caputo (Adrián Escandar)

Cuando la noticia de la ronda de prensa apareció en los portales, el BCRA anunció a través de un comunicado que subía la tasa a 40 puntos. Sturzenegger ya estaba en su despacho, mientras que Lopetegui y Quintana contaban los minutos para que Dujovne y Caputo aparecieran por televisión. Macri aguardaba en Olivos y Peña en su despacho de Balcarce 50. La tensión política era una obviedad irremediable.

Dujovne y Caputo terminaron con sus anuncios y cruzaron a Balcarce 50. Allí comprobaron que el dólar cedía y las reservas del Banco Central estaban casi inmóviles. El misil había dado en el blanco. Nadie festejó: la batalla recién empieza y el final es abierto. La city porteña se ha engullido a más de un gobierno y nunca perdona.

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