Para el derecho, “víctima” es quien padece las consecuencias de un delito. Para muchos, la víctima es alguien pasivo, que sufre a partir de actos ajenos. Sin embargo, en Argentina sabemos que muchas víctimas, aun tras daños devastadores e irreparables, se convierten en fuerzas activas para la sociedad. La gesta histórica de importantes organizaciones o referentes como Carolina Píparo y Matías Bagnato nos obligan a pensar qué sería hoy de nuestro país si no fuera por la voz y la lucha de las víctimas.

En Lanús tenemos el orgullo de haber inaugurado la primera Dirección de Asistencia a la Víctima a nivel municipal de la provincia de Buenos Aires. Es un espacio en el que especialistas del derecho, la psicología y la asistencia social contienen y orientan diariamente a víctimas y familiares de víctimas fatales. Además, el año pasado se reglamentó la ley de derechos y protección de las víctimas del delito, una norma histórica que busca poner a las víctimas en el centro del proceso penal, garantizándoles representación jurídica.

Sabemos que todavía nos quedan muchos pasos por dar. No solo se trata de recursos jurídicos: debemos proteger y empoderar a las víctimas para que puedan llevar adelante una demanda de justicia y, al mismo tiempo, una vida normal. Es importante que el Estado las acompañe en un proceso que, dentro de lo posible, habilite que puedan superar la escena traumática.

Que la víctima obtenga un papel jurídico central no significa que el Estado no sea responsable por el proceso. Les debemos a estos ciudadanos ser más efectivos y rápidos para investigar, probar, litigar y juzgar. La víctima no reemplaza al Estado: el Estado debe ampararla y empoderarla sin dejar de ser el primer y último responsable de hacer justicia.

La inversión en seguridad también es clave: debemos garantizarles libertad para hablar, resguardar que no vuelvan a ser atacadas por sus acciones o sus dichos y, sobre todo, aprender de ellas. Cada una de estas personas ha expuesto su vida por algo que nos concierne a todos. Desde el Estado elegimos darles la centralidad que siempre se merecieron, pero también trabajamos en prevención para evitar que nuevos ciudadanos deban pasar por su experiencia.

En tiempos inciertos para el mundo, lo que sabemos es que estos avances no tienen vuelta atrás. Hoy las víctimas tienen una voz, una fuerza y un apoyo del Estado que vemos esenciales en la búsqueda de un país mejor.

El autor es secretario de Seguridad del municipio de Lanús.

Fuente: La nueva mirada del Estado hacia las víctimas de la inseguridad