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La selección inglesa, tras caer derrotada ante Croacia en la semifinal del Mundial de Rusia 2018.

No se puede decir que Inglaterra haya fracasado en la Copa del Mundo. Una semifinal después del mal rendimiento de los “Three Lions” en los últimos tiempos en las fases finales es sin duda un éxito de proyecto, pero la ilusión era acceder a una final, más teniendo en cuenta que Croacia, más allá de que cuente con piezas de primer nivel, no tiene el nombre a nivel histórico con el que sí cuentan los ingleses, aunque sólo sea por la juventud de su nación.

Inglaterra arrancó francamente bien el encuentro. Muy dominante, cerrando bien los espacios y haciendo precipitarse a una selección croata que estaba muy nerviosa después de haber recibido el tempranero 1-0. Rakitic y Modric no se encontraban sobre el terreno de juego, pero todo cambió cuando en el minuto 68 Perisic igualó la contienda, momento en el que quedó evidenciada la falta de experiencia del combinado inglés, que se vio muy superado por el cuadro balcánico que finalmente acabó remontando gracias a un gol de Mandzukic.

Inglaterra soñaba con el pase a la final de un Mundial, que alcanzó en 1966. Después de aquello lo máximo que había logrado habían sido cuartos de final; en México 1970, México 1986, Corea y Japón 2002, y Alemania 2006. Llegar a unas semifinales resume por tanto la buena salud del fútbol inglés después de la llegada de entrenadores de élite, y a pesar de que en este momento la afición está realmente desilusionada porque sentían que eran favoritos para llegar a la final, y sobre todo, después de ponerse por delante ante Croacia, lo construido en Rusia es una buena noticia para el futuro.


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