Está tomando un café con su equipo, sentado en la confitería de un hotel de Palermo. Se lo ve relajado, sonríe con naturalidad, saluda calurosamente. Lleva barba y, por momentos, también se calza unos anteojos de marco oscuro, redondos: no es su rostro más conocido. Mientras se pone en marcha la rutina de la grabación, un comentario lleva a otro y de pronto Jorge Drexler (Montevideo, 1964) está hablando de su familia y de la relación de los suyos con el judaísmo y, ahí nomás, recuerda el año que vivieron en Israel cuando él tenía 15, cuando habían decidido hacer aliá, una palabra hebrea que significa “ascenso” y que es como se denomina entre los judíos a los planes de emigrar a Israel.

El médico que devino músico y autor de la primera canción en castellano que fue nominada y resultó ganadora de un Oscar; el poeta uruguayo de versos fosforescentes que vive en España junto a su mujer, la actriz y cantante Leonor Watling y sus hijos; el artista que recorre el mundo en los últimos meses para presentar Salvavidas de hielo, su último disco, llegó a Buenos Aires para ofrecer un show gratuito, a las puertas de la Feria del Libro que se inaugura hoy mismo.

En esta nueva edición de la feria, Montevideo, la ciudad natal de Drexler, será invitada de honor. El concierto del artista uruguayo será, seguramente, el pico más alto de La noche de la Ciudad, un evento que le permitirá al público además ingresar en forma gratuita al predio de la Rural para respirar entre libros.

De música y canciones a las que piensa como plantas, de lecturas muchas veces fervorosas (como su reciente fascinación por las novelas de Pedro Mairal); de la política, la polarización y la falta de diálogo y también de los derechos de las mujeres y la despenalización del aborto habló el hombre de pluma voladora que, cuando canta, nos hace bien.

— ¿Cuál es la expectativa de cantar esta noche para la gente en la calle?

— Estoy realmente muy contento. Estaba hablando con los amigos que son también los organizadores aquí, con quienes trabajo en la Argentina desde hace 20 años prácticamente, y habíamos caído en la cuenta que yo nunca había actuado al aire libre con entrada gratuita, por lo menos que recordemos en los últimos… muchos, muchos años. Entonces era una cosa que tenía pendiente la verdad, me encanta la idea. Es muy diferente la sensación que tiene uno cuando toca en un teatro y cuando toca al aire libre, es decir con entrada libre, que la gente viene y va un poco según tiene ganas al concierto. Y donde la afluencia le permite a mucha gente ver conciertos que en otras circunstancias sería más difícil ¿no?

Jorge Drexler

— ¿Cómo adaptás los shows y la musicalización? En el último disco, además, está la particularidad de la guitarra y todo su potencial  en cuerdas y percusión como único instrumento…

— Hay que hacer una adaptación intensa del repertorio. Porque primero que no contas con las herramientas que tenés en un teatro, de concentración sobre todo, de escenografía, de desarrollo narrativo que tiene un concierto. Es un concierto que tiene una duración menor que el concierto en un teatro por la logística propia del concierto, que durará una hora y media más o menos, pero, además, esto no cumple la función de presentación del disco para mí, es más una celebración con la ciudad, de nuestra historia en común. Entonces no me voy a atar tanto al repertorio del disco que es el que estamos tocando. Con lo cual te implica un esfuerzo extra y también a los músicos porque tenés que volver a retomar en el repertorio muchas canciones que hace tiempo que no tocabas. Entonces, volver a montarlas, volver a armarlas, y dejar de lado un poco… El concierto llevamos ya cuántos, ¿53 conciertos? ¿57 conciertos? Que cantidad de conciertos. Llevamos 57 conciertos desde que empezamos hace cinco meses, o seis meses, y… Me quedé impresionado por la cantidad de conciertos, pasó tan rápido todo. En todo el continente americano, desde el Norte hasta el Sur y en España también, ahora vamos para Londres también. Y ya tiene un ritmo muy concreto el show. El show tiene una narrativa, funciona mucho como una obra de teatro, por momentos improvisación, pero ahora hay que cambiarlo todo, tiene otra dinámica, va a haber otro comienzo, otro repertorio, otra energía en el escenario.

— ¿Qué representa para vos estar cantando en la noche de apertura de una Feria del Libro?

— Y además no es una Feria del Libro cualquiera, es la Feria del Libro de Buenos Aires, que es una Feria con un peso y con una trascendencia y con una historia como… Primero es un honor antes que nada y es algo que tengo que agradecer que me hayan invitado. Además mi ciudad, Montevideo, es la ciudad invitada entonces me siento doblemente honrado por representar a Montevideo también. Y, en segundo lugar, está la alegría de estar en el contexto literario. El libro, es decir la literatura y la canción transcurren caminos que tienen muchos elementos en común. Es cierto que pueden funcionar muchas veces como géneros diferentes, que un buen poema no necesariamente da una buena canción, pero tienen muchos elementos en común. El libro para mí es una fuente de vivencias, de inspiración, de herramientas retóricas, estructurales, formales, temáticas, de pensamiento. Es muy importante para mí. Me siento muy contento de estar en ese contexto de los libros.

Hay algunos autores a los que empiezo a leer, me entusiasmo, me leo todo. Hay autores importantísimos que no he leído.

— ¿Cómo sos como lector? ¿Ordenado, caótico? ¿Leés varios libros a la vez? ¿Leés uno y lo terminás? ¿Sos de abandonar los libros?

— Soy un lector muy desparejo, muy desordenado. Muy inconstante y muy fervoroso también, cuando me entusiasmo con algo. Hay algunos autores a los que empiezo a leer, me entusiasmo, me leo todo. Hay autores importantísimos que no he leído. No tengo una formación literaria sistemática, yo estudié Medicina, entonces invertí mucho tiempo relacionándome con un tipo de libros maravillosos que ocupaban una habitación entera en mi casa pero que no eran libros de literatura ni de filosofía, eran libros de anatomía, de fisiología, de bioquímica, de biofísica, de clínica  médica, de psiquiatría, de farmacología. Que son cosas que adoro también y que me nutrieron mucho, ¿no? Entonces me han quedado enormes lagunas culturales. Pero tengo un amor muy grande por la lectura desde que era chico.

— ¿Y por la literatura uruguaya? Si alguien viene y te dice, por ejemplo, “yo nunca leí nada de autores uruguayos”, ¿qué le recomendás?

— Ah, me encanta. La literatura uruguaya… yo estoy muy orgulloso del bagaje que tiene mi país. Uruguay tiene un número realmente desproporcionado de escritores, casi tan desproporcionado como el que tiene de futbolistas. Y de músicos, también. Es un país muy chiquito, somos 3 millones y medio de habitantes. Cualquier cosa que vos veas, numéricamente de Uruguay con respecto a la Argentina tenés que dividirla entre diez, siempre. Y, sin embargo, la presencia política de Uruguay por ejemplo, o literaria, no es diez veces menor que la Argentina: estamos ahí. Uruguay tiene un bagaje cultural muy importante, escritores como Benedetti, que en su momento era el poeta vivo más leído en castellano o la presencia de Onetti. Y muchos otros escritores que la gente no conoce como un último descubrimiento que tengo de Juan José Morosoli por ejemplo, un escritor uruguayo que nació el mismo año que Borges, 1899, y murió muy joven. Y tiene una capacidad de síntesis… el otro día me preguntaban justo por lo de la Feria del Libro y lo último que descubrí -en realidad lo había leído de chico en la escuela porque tiene muchos libros infantiles-, son los cuentos de Juan José Morosoli, que recomiendo fervorosamente.

— ¿Cómo está la situación en España?

— Mira, hay un lío político muy importante. Que además no acaba de terminar. Acabo de leer por ejemplo que renunció (Cristina) Cifuentes, la presidenta de la Comunidad de Madrid (N. de la R.: política del Partido Popular, acusada de haber falsificado su maestría y acusada de robo de cosméticos en una tienda). Un escándalo político muy triste también

— Con muchas mentiras en el medio.

— Con muchas mentiras en el medio, con actitudes completamente incompatibles con la práctica de una profesión de servicio como es la política. Me da mucha pena, necesitamos más que nunca el accionar político. Gran parte de los problemas que tiene hoy en día España son porque los políticos no han dado el paso de hacer política y han dejado a los jueces decidir cosas y los jueces acaban haciendo cosas como jueces, en ese sentido. Pero hay cosas que tienen que resolverse políticamente.

Vengo de Brasil, que está tremendamente polarizado también. España también está muy polarizada con el tema de Cataluña. Argentina tiene una polarización endémica

— ¿Por ejemplo el tema Cataluña?

— En el tema de Cataluña hay un vacío político muy grande, no se actuó políticamente, no se sentaron a hablar cuando había que sentarse a hablar. Entonces, cuando lo dejás en manos de la legislación y para que un juez interprete si algo es rebelión o no lo es…  En realidad me parece una manera de eludir el problema y eludir cuál es tu trabajo. Hay que llegar al extremo judicial a último momento digamos, ¿no? Es decir, hay que hacer antes toda una tarea de conciliación que es importante. Yo tengo, a pesar de los pesares, digamos, y de los contextos y de todo, tengo un alto concepto del trabajo político bien hecho. Es una profesión que debería ser una profesión bellísima, de servicio. Debería serlo, todos sabemos que muchas veces no lo es. Esperemos que haya más de los que sí y menos de los que no. Con visión estadista, con ganas del bien común. Vocación de bien común y de servicio. De tener una finalidad común, de intentar pasar por encima de las polarizaciones, que es lo que está pasando. Vengo de Brasil, que está tremendamente polarizado también. España también está muy polarizada con el tema de Cataluña. Argentina tiene una polarización endémica, digamos, ¿no? (Risas) Hablando en términos médicos.

— Vi una entrevista que te habían hecho hace no tanto tiempo en la BBC en relación con la cuestión del sexismo, estaba muy buena, realmente. Me gustaría conocer tu opinión sobre el momento especial en relación con los derechos de la mujer que estamos viviendo.

— En esa entrevista te preguntaban las cosas que suelen preguntarle a las mujeres. Mi mujer también es cantante y es actriz y nos reímos a veces porque nos preguntan cosas diferentes a los dos, ¿no? Entonces me preguntaban bueno, “¿Cómo hacés compatible tu trabajo con la paternidad?”, ¿qué hacés para cuidarte?, ¿y ese cutis cómo lo cuidás? y ¿quién te viste?. ¿Qué se siente ser el marido de?  Yo lo que siempre digo en esta cuestión es que gracias a una genealogía muy larga de mujeres que han llevado adelante una lucha muy anónima además de muy poderosa, hoy en día, aunque quedan un montón de cosas por resolver que están a la vista, empezando por la violencia contra la mujer y conseguir una igualdad de pago que no está conseguida, de remuneración, a mí me gusta mucho concentrarme y pensar en mi bisabuela, en mi abuela, en mi madre, en mi mujer y en mi hija y en cómo las cosas han ido mejorando también. Es decir, sepamos también celebrar la maravillosa entrada de la mujer en los ámbitos de poder. Que es cierto que quedan cosas por hacerse, pero yo estoy feliz de que mi hija se críe en una sociedad diferente, con una relación con la sociedad diferente que la que tenía mi abuela, en todos los aspectos. Y habrá que seguir peleando para que sea realmente igualitaria. Pero yo estoy muy contento, la verdad.

El aborto es un recurso terrible, trágico, es muy duro para una persona tomar esa decisión. Quien ha pasado por eso también lo sabe

— Tal vez sepas que en Argentina se está discutiendo la despenalización del aborto muy fuertemente. Es un momento muy especial porque nunca antes fue tan clara la posibilidad de que salga la ley de despenalización y hasta de legalización del aborto. Vivís en España y sos uruguayo, países en donde el aborto está legalizado, ¿qué pensás sobre este tema?

— Yo creo que la comunidad de opiniones tiene que venir alrededor del hecho de que lo que se está hablando en realidad es de reducir las muertes por abortos ilegales, que es lo que ha pasado en Uruguay que teníamos 40 muertes por año y el año pasado tuvimos 0 por ejemplo. Además de eso, estuve informándome en Uruguay y el número de abortos disminuyó porque al institucionalizar un problema como el aborto, una tragedia tan grande -el aborto es un recurso terrible, trágico, es muy duro para una persona tomar esa decisión. Quien ha pasado por eso también lo sabe-. Y al institucionalizarlo, al hacer a las personas consultar, al volverlo a la superficie, al haber un diálogo sobre eso, muchas veces se encuentran otras soluciones también, hay un diálogo. No se práctica en el secreto y en la oscuridad, en el oscurantismo y en las peores condiciones de asepsia y de técnicas quirúrgicas. Entonces hay que ver en realidad qué es lo que se está discutiendo también. De cualquier manera, te digo, es un tema que en muchas cosas trasciende y llega al ámbito personal y es una decisión de cada una de las personas. Por eso yo creo también que cada persona tiene derecho de pensar a su manera acerca de un tema que mueve tanto, ¿no?

— Pero vos sos médico.

— Yo soy médico.

Yo soy médico, es un tema de salud pública y estando de guardia he visto llegar a mujeres con abortos practicados fuera del hospital y conozco esa tragedia de cerca también

— Y este es un tema de salud pública.

— Yo soy médico, es un tema de salud pública y estando de guardia he visto llegar a mujeres con abortos practicados fuera del hospital y conozco esa tragedia de cerca también. Y me parece que Uruguay en ese sentido hizo las cosas bien. Y me parece que es la política adecuada a tener.

— ¿Qué sabés de Sabina?

— No hablé con él en estos últimos días porque estaba en Brasil. Sé que está recuperándose, que está mejor: tuvo una trombosis venosa alta, de la pierna, de la ilíaco femoral. Y tengo muchas ganas de hablar con él en estos días y ver qué es lo que pasa.

— La última. Dijiste que vas a modificar el concierto y que vas a tener que hacer también temas que no sean los del último disco. ¿Podés adelantarnos algo?

— No es que tenga que hacerlo, es que me parece que el concierto lo pide y yo hago esos temas muy feliz. Mirá, te cuento, la relación que tengo con el repertorio es una relación botánica. O sea, para uno las canciones son como plantas, necesitan agua, necesitan que uno las visite, que uno las cante, que uno las mueva, que las ponga al sol ¿no? Pero si te pasás de agua con una canción, si la tocás demasiado, llega un momento en que perdés la vinculación natural. Yo tengo mucho respeto por muchas cosas, por mí, por mi gusto, por la manera en que me siento, por el público que va a ver también… El público no es un niño al que haya que darle todo digerido, son seres humanos con un grado de inteligencia empático con uno, con los que se puede dialogar y a quienes se les puede proponer cosas nuevas. Y respeto por las canciones también: las canciones también merecen que uno las cante cuando las siente. Entonces hay muchas canciones que yo las había dejado descansar durante este repertorio, no había ninguna canción del disco Eco, por ejemplo, en esta última gira pero las voy a retomar para aquí. Porque han pasado 57 conciertos y tengo muchas ganas de tocarlas ya. Eso es lo bonito de la distancia, en la relación el deseo debe estar presente en todas estas cosas, como debe estar presente en las relaciones interpersonales, de pareja, ¿no? Es decir, vos tenés que tener ganas de volver a estar con las canciones. Y yo tengo ganas de volver a estar con ellas y no se me ocurre un marco más bonito que Buenos Aires al aire libre.

 

*Jorge Drexler en La noche de la Ciudad, esta noche a las 20. Sobre Avenida Sarmiento, frente al predio de La Rural. Lo organiza el Ministerio de Cultura porteño. Se puede llegar en subte, tomándose la línea D y bajándose en la Estación Plaza Italia; en tren, con la línea San Martín que arriba a la Estación Palermo; o en colectivo, con cualquiera de las siguientes líneas. 12 – 15 – 29 – 34 – 37 – 39 – 41 – 55 – 57 – 59 – 60 – 64 – 67 – 68 – 93 – 95 – 108 – 111 – 118 – 128 – 152 – 160 – 161 – 194. Calles cortadas por el show: Av. Sarmiento, Santa Fe parcialmente, Libertador parcialmente, Colombia

 

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