La comercialización de la campaña 2017/18 (que se está cosechando actualmente) crece a ritmo acelerado.

Tal como estaba programado, el 2 de enero comenzó a regir la baja del 0,5% mensual de las retenciones a la soja y sus subproductos. Desde el Ministerio de Agroindustria informaron que esta reducción se enmarca en las diferentes medidas que se tomaron en los últimos dos años, apuntadas a darle competitividad y previsibilidad al sector. Cabe recordar que en 2015 se eliminaron las alícuotas del trigo y el maíz, y se redujo la de la soja de 35% a 30%.

En relación a la polémica que despertó estas serie de medidas en la comunidad en general, días atrás, Luis Picat, presidente de la Sociedad Rural de Jesús María, manifestó que hay quienes dicen las verdades a medias: el Estado, opositores, periodistas y oportunistas. Como tantas veces se reclama, la comunicación de lo que sucede realmente, nunca llega a ser del todo clara o suficiente.

Por ello, Infobae consultó a Agustín Tejeda Rodríguez, economista jefe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, para analizar qué consecuencias tuvo la quita de retenciones a los cereales, y el impacto económico que tendrá la disminución gradual de las retenciones a la oleaginosa.

En este sentido, Rodríguez confirmó lo que hace unas semanas Infobae informó respecto al impacto positivo que tuvo en la producción, la quita y baja de las retenciones. “Entre el ciclo agrícola 2017/18 y la última campaña con derechos y restricciones a las exportación hay un aumento del valor agregado de las cadenas agrícolas del 20%. La cadena del trigo ha duplicado su participación en el producto bruto, incluso la recaudación fiscal en estas cadenas aumentó a pesar de haber eliminado los derechos de exportación”, precisó.

La soja y el costo fiscal

Al momento de hacer una estimación sobre el impacto fiscal que tendría la baja del 0,5% mensual de las retenciones al complejo sojero, Rodríguez enumeró una serie de variables a considerar y explicó: “Sólo nos detenemos en la baja de la alícuota, sin ver los niveles de precios internacionales que serán relevantes; el volumen de la cosecha, en la Bolsa de Cereales estimamos 54 mill/tn (algo menor a las 57,5 mill/tn de la campaña anterior); el clima para ver si la intención de siembra termina concretándose; el momento en que vende el productor, porque puede estar la producción, pero si el productor no vende como ha pasado en esta campaña, también puede impactar en la recaudación fiscal por exportaciones que no se concretan; el tipo de cambio y lo que se puede recaudar vía otros impuestos por el aumento de la actividad como consecuencia de la misma baja del derecho de exportación”.

La caída de la recaudación fiscal podría estar entre US$ 800 y US$ 1.000 millones.

Según las estimaciones (bajo supuestos conservadores) del economista de la Bolsa de Cereales, la caída de la recaudación fiscal podría estar entre US$ 800 y US$ 1.000 millones sólo en la soja.

Cabe destacar que si bien puede haber caída en la recaudación fiscal por la baja de recaudación en derechos de exportación, hay que tener en cuenta que las producciones agrícolas pagan otros impuestos que afectan al resto de las cadenas de la economía.

Tan es así, que según el último informe de FADA, el 66,2% de la renta agrícola es absorbida por el Estado vía todos los impuestos que se cobran a la actividad. Al respecto, Rodríguez agregó: “Es muy distorsivo porque afecta la competitividad de las exportaciones de Argentina”. A su vez, destacó en relación a la eliminación y baja gradual de las retenciones que “es muy saludable quitar este tipo de impuestos y recaudar vía otros impuestos más progresivos y que fomenten más la actividad y la producción”.

Al ser consultado sobre el monto que recaudará el Estado luego de que termine la campaña sojera, Rodríguez, respondió: “Las estimaciones 2017/18 para las cuatro cadenas más importantes: soja, girasol, maíz y trigo implica una recaudación fiscal de aproximadamente US$ 9.000 millones vía todos los impuestos”. De esta manera, habría una reducción del orden del 15% respecto al ciclo anterior por la disminución en derechos de exportación a la soja.

¿Se acelera la venta de soja?

En relación a la comercialización de la campaña 2016/17, Rodríguez subrayó que “las ventas venían retrasadas por parte del productor, pero se aceleraron el último tiempo y hoy estamos entre 1% y 2% por debajo de las ventas que teníamos en el mismo período de la campaña 2015/16”. En este sentido, argumentó que se debe a las compras de la exportación de poroto de soja, dado que Argentina ha disminuido su participación en el mercado chino durante 2016 y por lo tanto hubo menos compras desde el sector exportador.

Como contrapartida, según explicó el especialista, la comercialización de la campaña 2017/18 (que se está cosechando actualmente) viene a ritmo acelerado, 34% por encima de la campaña 2016/17, y ya hay 7 mill/tn de soja vendida. “Las ventas vienen un poco más aceleradas, estamos viendo que nos quedan alrededor de 15 mill/tn del ciclo 2016/17 que todavía no han sido vendidas, igual resta hasta marzo que termine la campaña comercial”.

Efecto a largo plazo

A modo de reflexión, Rodríguez, opinó: “Seguramente en el corto plazo habrá pérdida en la recaudación del Estado, pero hay que ver el resto de los beneficios”. En tanto, remarcó que es un número altísimo la participación del Estado en la renta agrícola. En la misma línea argumentó: “Parecería que solo el sector agropecuario paga derecho de exportación y nada más, que se le están disminuyendo impuestos y en realidad, puede estar equiparándose al resto de las actividades de la economía argentina”. Por último, enfatizó: “Los impactos positivos de las cadenas agrícolas han aumentado la producción primaria, la industrialización, los servicios, siendo el sostén de la economía argentina”.

Fuente: Incertidumbre por la baja de retenciones: ¿cuánto puede caer la recaudación fiscal?