El avance del populismo en países como Italia, Hungría o Polonia ponen en riesgo el futuro de la contrucción de Europa. Despierta viejos fantasmas y deja naciones menos propensas al proyecto europeo. Así lo planteó Jordi Gual, presidente de CaixaBank, en su intervención en el XXXIV Cercle d’Economia.

El banquero argumentó ese aumento del populismo en la cierta pérdida de legitimidad de los estados, con cesión de poder a nivel internacional en países como Estados Unidos, menos interesado en ser patrón de la economía mundial; y en un comercio contexto de globalizado que conlleva tensiones sociales. Una tendencia que impide sacar el máximo provecho al crecimiento económico que vive el continente.





Italia es la última advertencia. Su crisis política e institucional “debería” servir a los políticos europeos “para que aborden el edificio de la Unión Económica Monetaria”. Gual llamó a aprovechar la ocasión, a replantear las bases e ir “más allá de la unión monetaria y fiscal”. “Pongamos los intereses adicionales que tenemos en común, como la defensa, las fronteras”, dijo.

Una realidad opuesta

Una apuesta europeísta que choca con la realidad. Por un lado, porque Europa no cuenta con autoridades a nivel regional con poder similar al de sus pares en Estados Unidos o China. Por otro, porque los avances están paralizados por la falta de iniciativa. “Los mercados no creen que el tándem Macron-Merkel sea suficiente para avanzar en la unión monetaria”. Los países nórdicos no quieren saber nada de ceder más terreno.

El resultado es un continente con contradicciones. Se crece, sí, pero hay tareas pendientes y riesgo de frenazos.

Contra los tipos bajos

Para Gual existen además varias incertidumbers políticas. Identificó “una política monetaria extraordinaria” y un “riesgo proteccionista, de involución en la construcción europea”.

En eso de la política monetaria, Gual cree que es hora de cortar la política monetaria ultraexpansiva. Los programas de compra de bonos y unos tipos cero han pasado de ser algo extraordinario a algo estructural. “Hay un excesivo apoyo en las políticas monetarias laxas”, analizó. “Fueron necesarias tras el estallido de la crisis financiera en 2008… Pero han pasado diez años”, sostuvo. Ya ha sido demasiado, vino a decir.





Gual se mostró muy crítico con la situación, que lastra los márgenes de las entidades bancarias. “No tiene nada de normal que los tipos de interés estén en cero”, sentenció. En el cierre, además, criticó que sea el BCE y no las naciones las que soporten la carga del rumbo de la economía.






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