Denuncias de corrupción, violencia creciente, desempleo alto y profundo desaliento. En este contexto, más de 147 millones de brasileños irán en octubre a las urnas para definir a su presidente hasta 2023. Según las últimas encuestas, el candidato mejor posicionado, rozando los 40 puntos, es nada menos que el ex mandatario Luiz Inacio Lula da Silva, quien desde abril pasado se encuentra detenido cumpliendo una condena de 12 años de prisión por el escándalo conocido como “Lava Jato”.

“El miedo al desempleo es altísimo. Tenemos el peor presidente de la historia, el congreso con la peor evaluación. Cuando la persona va al supermercado y no consigue llenar el carrito como llenaba antes y vuelve a casa y ve en televisión como hablan de corrupción, genera indignación. Es ese caldo que hace que la gente todavía escoja a Lula, porque recuerdan las mejoras que tuvieron en la vida durante sus gobiernos y asociadas mucho más a él que al PT (Partido de los Trabajadores)”, evaluó Mauro Paulino, director general del instituto de investigación Datafolha.

Marcha de partidarios del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Marcha de partidarios del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

En una entrevista con Tutaméia, el sociólogo señaló que “Lula sigue siendo el centro de atención de esta elección” y afirmó que “entre los votantes hay algo en común: indignación. Y de esa indignación van a salir las definiciones de estos” comicios.

Sobre los partidarios de Jair Bolsonaro, el candidato derechista que de acuerdo a los sondeos se ubica por debajo de Lula, Paulino observa que la seguridad es la principal prioridad, especialmente en la clase media.

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“Cualquier propuesta que surja como solución a esa amenaza acaba obteniendo apoyo”, dice. Y recuerda que la mitad de la población brasileña reconoce que hay facciones criminales actuando en la proximidad de sus casas.

El candidato de derecha Jair Bolsonaro.

El candidato de derecha Jair Bolsonaro.

El sociólogo considera “imposible dar cualquier conjetura” sobre elección. “La emoción sigue siendo la que rige la definición del voto, más que el cálculo. Especialmente en el electorado de Lula”, sostiene.

Para Paulino, estos comicios “van a depender mucho de lo que suceda con Lula, de cómo el PT va a trabajar en el hecho de que el ex presidente no pueda participar de la campaña y en qué momento va a lanzar a Fernando Haddad -ex ministro de Educación de Lula y su posible reemplazante en la candidatura- y cómo va a hacer para que Haddad se convierta conocido, con credibilidad “.

Sobre la transferencia de votos, el director de Datafolha recordó las elecciones de 1945 cuando Getúlio Vargas, pocos días antes de la votación, expresó su apoyo a Eurico Gaspar Dutra, un factor que resultó clave para definirlo vencedor. “Cuando se pregunta quién fue el mejor presidente de Brasil aparece Lula en primer lugar y Getúlio en segundo. Getúlio tenía un poder de transferencia alto y que funcionó en ese momento”, destacó.

Respecto a la campaña electoral, sostuvo que “la televisión aún será el medio en el que sucederán los hechos más importantes o por donde las personas más se van a informar”. En tanto, “las redes sociales e Internet van a lograr mayor alcance”.


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