El conflicto que se ha conocido este miércoles entre Màxim Huerta, flamante ministro de Cultura y Deportes, con Hacienda y la Agencia Tributaria está muy lejos de ser un caso aislado. Huerta fue sancionado a abonar 366.000 euros a Hacienda por 218.000 euros que dejó de pagar en 2006, 2007 y 2008 cuando trabajaba como presentador de televisión, una sentencia firme que hoy ha trascendido públicamente y que ha provocado peticiones de dimisión.

Según los asesores fiscales, la estrategia fiscal de Huerta para reducir su factura fiscal es un caso muy generalizado entre los profesionales que realizan su tarea como freelance. Atendiendo al espíritu de la ley tributaria, todos los trabajos realizados por estos profesionales deben facturarse como personas físicas, en incluir las remuneraciones percibidas como rentas procedentes de actividades económicas en su declaración de la renta personal.

La estrategia fiscal de Huerta está extendida

Esto implica que con bases liquidables superiores a los 60.000 euros, el tipo marginal que se debe abonar al Fisco es del 45% en general, y del 48% si se tributa en Catalunya.

Para rebajar esta factura fiscal, los asesores suelen recomendar que siempre que los ingresos superen alrededor de 60.000 euros tributen a través de una sociedad. Y eso es exactamente lo que hizo en su momento el ministro.


Tributar vía Sociedades

Según las informaciones publicadas, Màxim Huerta llegó a cobrar más de 800.000 euros del programa de Ana Rosa Quintana, siendo solo una parte de sus ingresos. Por ello, los asesores fiscales le aconsejaron tributar vía sociedades. En concreto, Almaximo Profesionales de la Imagen, una sociedad unipersonal cuyo administrador único era el propio Huerta.

Con esta treta fiscal, las facturas de los trabajos de Màxim Huerta se emitían a través de su sociedad, que tributaba en el Impuesto de Sociedades por los beneficios (la cuantía resultante de restar a los ingresos el sueldo que él mismo se pusiera y los gastos adscritos a su actividad). El tipo máximo en este caso apenas llega al 25% para pymes.

Más margen para deducir gastos

Otro de los motivos por los que los profesionales apuestan por tributar en Sociedades también es que, en principio, tienen más margen que un autónomo para deducirse gastos, desde luz, agua, hasta gasolina o vehículos, etc.

El problema es que hace un par de años, el entonces ministro Cristóbal Montoro anunció una campaña de inspección específica sobre este tipo de profesionales. Y, según explican fuentes jurídicas, “el volumen de inspecciones de este tipo ha sido muy alto en los últimos años”.

Hacienda considera que este tipo de sociedad no aporta ningún valor y obliga al contribuyente a tributar por todos sus ingresos a través del IRPF.


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