El “tren de la caca”, detenido en Parrish, Alabama (AP)

Un tren cargado con 4.500 toneladas de excrementos se encuentra detenido hace dos meses cerca del pequeño poblado de Parrish, en Alabama, para furia de sus vecinos y mientras crece una polémica interestatal sobre el tratamiento de la basura.

Los excrementos humanos no le pertenecen a los habitantes de Parrish, ni siquiera a Alabama, sino que el tren trajo esa carga desde el estado de Nueva York, donde una ley aprobada en los años 80 prohibió que los residuos de las cloacas urbanas sean arrojados al océano Atlántico tras su tratamiento.

Desde entonces, las plantas de tratamiento neoyorquinas han estado utilizando diversos rellenos sanitarios donde disponer los residuos. Primero fue en el mismo estado de Nueva York, pero luego comenzaron a hacerlo en estados del sur, donde las tierras son más baratas y las leyes más laxas.

La carga del “tren de la caca” (AP)

A principios de 2017, Nueva York firmó un contrató con la firma Big Sky Environmental LLC de Alabama para enviarle toneladas de los deshechos a sus plantas de tratamiento cloacal.  Los “trenes de la caca” (“Poop trains“, los llaman en la zona) llevaron durante meses su cargamento hasta el pueblo de West Jefferson, donde eran transferidos a camiones que se encargaban del traslado hasta su destino final.

Pero un abogado local interpuso un recurso contra la compañía contra sus cargamentos “que huelen a animales podridos y excremento humano” y que han hecho que la zona se haya “infestado de mosquitos“. La Justicia aceptó el amparo y determinó que el tren no pueda ingresar más a West Jefferson. Así, el último cargamento que estaba en camino quedó varado en la cercana Parrish, cerca de los campos donde los niños del pueblo juegan béisbol… desde hace dos meses.

La alcadesa Heather Hall dice que su pueblo está “viviendo una pesadilla” (AP)

El olor es insoportable. Especialmente al atardecer, cuando la atmósfera está caliente“, le dijo la alcaldesa de Parrish, Heather Hall, a la agencia AP.Es una pesadilla. Huele como cadáveres podridos. Huele como la muerte“.

Heather refleja la furia de todo su pueblo. “¿Le gustaría a la gente de Nueva York que nosotros le envíaramos nuestra caca para siempre? Ellos no quieren tirarla en sus ríos, pero creo que cada estado debería ocuparse de sus propios deshechos”.

Mientras trabaja en una nueva legislación para que esto no vuelva suceder, la alcaldesa espera que la Justicia permita cuanto antes que este  cargamento pueda ser llevado al relleno sanitario cuanto antes. “Estamos llegando al verano y aquí el calor no perdona. Esto puede convertirse en una pesadilla aún mayor”.

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Fuente: El "tren de la caca": la increíble pesadilla que sufre un pueblo de Alabama con 4.500 toneladas de excrementos de Nueva York