El Govern de la Generalitat ha descartado la elaboración de los presupuestos para este año y dará prioridad a la confección de las cuentas del 2019. Pese que algunas voces del mundo académico, así como los agentes sociales han pedido al nuevo Govern unos presupuestos para el 2018, una vez que ha sido restituido tras la aplicación del artículo 155, lo cierto es que el Ejecutivo
catalán prefiere dar prioridad a las cuentas del 2019 por razones de oportunidad y de índole técnica.

Fuentes del Departament d’Economia de la Generalitat han indicado que el vicepresidente, Pere Aragonès, firmará “en breve” la orden para que los diferentes departamentos de esta administración inicien el proceso de elaboración de los presupuestos. Las mismas fuentes han indicado que se ha optado por no formular unas cuentas para el 2018 dada la complejidad del proceso que conlleva hacerlo después de la intervención por el artículo 155. La laboriosidad de su elaboración podría llevar a que esos hipotéticos presupuestos fueran aprobados por el Parlament a mediados de noviembre y principios de diciembre. En el mejor de los casos.





Las patronales y los sindicatos piden unos presupuestos cuanto antes mejor

En esas circunstancias, las novedades de esos presupuestos del 2018 no podrían aplicarse más cuatro seis semanas.

Fuentes de Economia defienden también que aunque actualmente el presupuesto se encuentra prorrogado, la ley permite hacer modificaciones y reasignar créditos para hacer frente a eventualidades. También precisan que se pueden modificar los capítulos del fondo de contingencia, dotado con 330 millones de euros.

En el proceso que se abre ahora, una vez Aragonès dé la orden, todas los departamentos de la Generalitat elaborarán sus necesidades presupuestarias, que deberán ser validadas por el Departament d’Economia. Toda esa información es la que se plasma en el proyecto de presupuesto que se negocia con el resto de partidos y que en última instancia debe ser aprobado por el Parlament. Es justamente en esa movilización de recursos humanos requerida para su aprobación que fuentes de Economia justifican centrar todo el esfuerzo en las cuentas del 2019.

Si el proceso se iniciara hoy, como muy pronto se podría aplicar en noviembre

Salvador Guillermo, director de economía de la patronal catalana Foment del Treball, sostiene que “siempre hemos defendido que se debe contar con una herramienta básica que es el presupuesto”. Guillermo añade que aunque haya pasado ya casi la mitad del ejercicio y se acabara a aplicando después del verano “siempre se pueden aprobar obras nuevas o políticas nuevas”. El directivo de Foment recuerda que en Catalunya, al haber una sola cámara de representación, se pueden acelerar los plazos. La patronal Pimec es de la misma opinión y se manifiesta partidaria de tener unos presupuestos cuanto antes mejor.





El secretario general de CC.OO. Catalunya, Javier Pacheco, es partidario también de unos presupuestos inmediatos para “poner en marcha nuestras demandas en áreas como educación, sanidad, renta garantizada, empleo o el pacto nacional por la industria”. Su homólogo en UGT, Camil Ros, añade
que “preferimos tener un detalle de los presupuestos que no”. Ros señala que “con presupuestos o sin ellos se deben hacer políticas de ámbito social y políticas de fomento del empleo”.

En el mundo académico y asociativo también son conocidos los posicionamientos a favor de unos presupuestos para este 2018. El pasado mes de marzo, el exconseller de Economia Andreu Mas-Colell, en el transcurso de la presentación del libro que recoge su experiencia al frente del departamento, señaló la urgencia de que el Govern contara con un presupuesto. Según razonaba Mas-Colell, si este año no hay presupuesto “se pierde el turno de aumentar el gasto” y esas es una “pérdida muy sustancial” que se arrastra en ejercicios posteriores. El decano del Colegio de Economistas de Catalunya, Joan B. Casas, también se ha manifestado en la misma dirección, como en ocasión de la presentación de las conclusiones del III Congreso de Economía y Empresas de Catalunya.

Los últimos presupuestos de la Generalitat se aprobaron el 23 de marzo del 2017. Por lo tanto, sólo se pudieron aplicar poco más de nueve meses. El año pasado, el Govern descartó elaborar unos presupuestos autonómicos ante las posibilidades que, estimaban, se abrirían después del referéndum de independencia del 1 de octubre. Finalmente, el Gobierno central intervino la Generalitat, aplicó el artículo 155 y aprobó la prorroga presupuestaria.





En aquellos presupuestos el gasto social aprobado fue de 18.106 millones de euros, algo más de 1.100 millones por debajo de lo que se destinaba a estos apartados en el 2010. Determinados sectores políticos consideran que unos nuevos presupuestos deberían revertir en su conjunto los recortes de gastos sociales que se aplicaron entre los años 2010 al 2014 como consecuencia de la importante crisis fiscal por la que atravesó la administración autonómica. Fuentes del Departament d’Economia quisieron precisar que los próximos presupuestos tendrán un carácter más “social” con el objetivo de frenar el crecimiento de las desigualdades.






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