La semana de Sant Jordi, a finales del pasado mes de abril, Valentín Stalf, consejero delegado y cofundador de N26, estuvo un par de días en Barcelona para participar en el encuentro de empresas ­tecnológicas EU-Startups. Fue ­suficiente para convencerse y ­decidir que Barcelona es la ciudad en la que N26 abrirá su segunda ­sede europea.

Según anunció ayer Stalf durante un evento de fintech en Dublín, N26 tendrá a partir de septiembre en Barcelona una ofi­cina de desarrollo de producto y tecnología, que puede contar con unos 100 ingenieros y expertos a ­finales del 2019, y llegar a 200 en dos o tres años. Los perfiles que se buscan se especifican en el propio portal de la empresa.

La nueva oficina de desarrollo de producto y tecnología tendrá 200 empleados en dos o tres años

N26, creado en Berlín en el 2015, es, junto a Revolut, con sede en Londres, uno de los principales actores europeos de la nueva banca móvil: son entidades concebidas directamente para funcionar desde el smartphone. N26, banco con licencia para operar en toda Europa, tiene sede en Berlín, donde emplea a 430 personas, y además, acaba de abrir una oficina en Nueva York, con unos 20 empleados, para preparar la entrada en el mercado estadounidense, prevista para finales del 2018. Recientemente N26 consiguió 160 millones de dólares (132 millones de euros) en una ronda de serie C liderada por la china Tencent y la aseguradora alemana Allianz, y acumula desde su fundación recursos por 215 millones de dólares (177 millones de euros).

Paco Sierra, director general de N26 para España, explica que han contado con el apoyo de Barcelona Activa y que la semana que viene iniciarán la búsqueda de las nuevas oficinas en Barcelona. “No será una sede comercial, sino de ­desarrollo tecnológico y de producto. Actualmente el equipo tecnológico cuenta con más de 100 personas en Berlín, y ahora crecerá en Barcelona”. La matriz en Berlín, donde se concentran operaciones, sistemas o regulación, “también sigue creciendo”, añadió.

Las ventajas de Barcelona inclinan la decisión

“La cultura de gente emprendedora y joven de N26 encaja con la dinámica que hay en Barcelona, líder en innovación y que atrae el talento internacional. Es lo que buscamos, el espíritu de generación de ideas. Para hacer cosas nuevas con las que cambiar la banca necesitamos esos perfiles y esa curiosidad. Los salarios en Barcelona están al nivel de Berlín, y la gente quiere ir a Barcelona”, afirmó ayer Sierra. La idea, explicó, es que exista mucha relación entre Berlín (donde está el equipo de negocio para el mercado español) y Barcelona, conectadas también con la oficina de Madrid, donde trabajan dos personas en temas institucionales y de alianzas.

Cuando estuvo en Barcelona en abril, Stalf contó a La Vanguardia que “N26 ya no somos una start-up, en Alemania nos conoce la gente de la calle”: Francia ya se ha puesto a nivel de Alemania, aseguró, Italia es el tercer mercado y España (con 100.000 clientes previstos a final de este año) ya es el cuarto de los 17 países en los que opera.

La empresa, creada en Berlín en 2015, ha recibido 177 millones de inversión

Esta semana, N26 ha anunciado también que ya ha superado la cota de los 1.000 millones de euros en transacciones mensuales con más de un millón de clientes -prevé llegar a 5 millones en el 2020-.

El modelo de negocio de N26, explicaba Stalf, “es similar al de los bancos tradicionales, pero al empezar de cero y con tecnología, tenemos una estructura muy ligera. Los ingresos no vienen de comisiones tradicionales, sino de los productos prémium (tarjetas, seguros) y de las comisiones por transacciones que pagan los comerciantes”. Además, la entidad se asocia con otras fintech o entidades tradicionales para comercializar sus productos.

Pero el foco de la entidad parece muy centrado en la experiencia de usuario: “Hemos creado un estandar en banca móvil. Los productos digitales están en constante evolución, y sólo estamos al principio. Queremos liderar la transformación del mercado”, manifestó Stalf.


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