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Drenthe

Royston Drenthe vuelve a sentirse futbolista a sus 31 años en el Sparta de Rotterdam , equipo de su ciudad natal, que está en Segunda división y que tras estar a prueba le han hecho un contrato por una temporada. El holandés ha estado fuera del fútbol año y medio, después de pasar por cuatro equipos en tan solo dos temporadas.

Drenthe pasó por los micrófonos de El Larguero para repasar su trayectoria futbolística y para compartir su felicidad ante su nueva meta. “Estoy muy feliz de volver a jugar al fútbol. Juego en el Sparta de Rotterdam, que está prácticamente en mi jardín”.

A pesar de su larga inactividad, el futbolista afirmó estar en perfectas condiciones. “Físicamente estoy fuerte, como un toro español. He firmado por una temporada pero ojalá sean más. No estamos en la Eredivisie, estamos en segunda, pero el Sparta de Rotterdam es un equipo que tiene que estar en Primera. He recuperado la ilusión. Juego en mi país, estoy cerca mi familia, de mis hijos…es empezar de nuevo”.

Esta nueva oportunidad se la ha brindado el entrenador Henk Fraser, del que Drenthe solo tiene buenas palabras porque “además era el entrenador que tenía en mi etapa de juvenil en el Feyenoord”.

Respecto a su paso por España, aseguró que uno de sus problemas fue llegar al Madrid demasiado joven: “Ahora soy mucho más hombre, antes era demasiado joven y no sabía nada de negocios. Ahora mismo yo me hago cargo de todos mis papeles… soy padre, no puedo hacer las tonterías que hacía antes. Necesito que mis hijos se sientan orgullosos de mí, pero mucho. Yo no borraría nada de lo que he hecho hasta ahora, pero ahora soy mucho más hombre y soy otra persona”, asegura.

Asimismo, reconoció que mucha gente se ha aprovechado de él y “se acercó por mi fama y luego me dejaron tirado“. El que fuera jugador del Madrid también habló de los malos momentos sufridos al sentirse engañado en muchas ocasiones. “¿Si me han engañado mucho en el mundo del fútbol? Uf… mucho, mucho. Era muy joven y no tenía ninguna duda con los papeles, firmaba todos los papeles que me ponían y cualquiera me podía engañar”.


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