Christine Lagarde, directora del FMI (AP)

(Enviado especial a Washington) A pesar de la evidente cordialidad entre los funcionarios del gobierno de Mauricio Macri y el FMI, surgieron en esta ciudad, la capital de Estados Unidos, algunos roces vinculados con la cifras de inflación y crecimiento que publicó esta semana el organismo multilateral de crédito que preside Christine Lagarde. A los locales no les cayó nada bien el pronóstico de 19,2%, varios puntos arriba de la meta de Cambiemos, y la reducción de crecimiento a 2%, medio punto menos que lo que habían pronosticado.

Ayer, Lagarde visitó la embajada argentina en Estados Unidos, un coqueto palacete en Dupont Circle, y saludó a los ministros Nicolás Dujovne, de Hacienda, y Luis Caputo, de Finanzas, en el cóctel que se hizo en el contexto de las reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial, que se realizan esta semana aquí, además de varios meetings vinculados al G20, el encuentro global de líderes del mundo que este año preside la Argentina.

Caputo, Dujovne, Lagarde y el embajador Oris de Roa, en la embajada argentina en Washington

Los supuestos de Fondo

“Siempre se equivocan. ¿Quién estuvo más cerca el año pasado? Fíjense la proyección y la realidad. Igual, no interesa. Ellos hacen su trabajo y tienen su opinión. Hablemos a fin de año”, pide un alto funcionario de Hacienda.

Cuando se pregunta por la diferencia en los números de crecimiento -casi un punto entre lo que dice ahora el Fondo y lo que espera el Gobierno: 2% contra 3%- este hombre muy cercano a Dujovne afirma que prefiere no debatir.

“No es relevante. Ellos tienen sus supuestos, pero tienden a subestimar el nivel del crecimiento, lo hacen desde que somos Gobierno, y va a pasar otra vez este año. No entiendo cómo llegan a esos números. La sequía tiene impacto, es verdad. Pero hay sectores que están siendo muy dinámicos, como las manufacturas de origen industrial. No es la sequía restada del pronóstico inicial porque otros sectores también se mueven”, detalla.

Hay sectores que están siendo muy dinámicos, como las manufacturas de origen industrial. No es la sequía restada del pronóstico inicial porque otros sectores también se mueven

Ayer, en la Embajada, minutos después de las fotos y las sonrisas de los ministros con Lagarde, otro funcionario de peso aseguraba que el crecimiento para este año rondaría el 3,1 por ciento.

El pronóstico no se cambia. El fondo ya se equivocó el año pasado, cuando decía 2,2%. Se ve una aceleración de la economía no agrícola que es muy importante. Hay otros fenómenos que están compensando, como mejoras en productividad que traccionan procesos industriales y las exportaciones del sector automotor que va crecer 30%. Todo lo que no es vinculado al agro vemos que se acelera”, detalla.

Dujovne, Lagarde y Macri, en Buenos Aires, en marzo pasado

Optimismo sobre la economía de Cambiemos

Esta mañana, mientras Lagarde daba una conferencia de prensa y advertía sobre “nubarrones” en la economía global, Infobae dialogó con fuentes del Fondo sobre la realidad argentina. “En off the record”, se pidió.

Estamos orgullosos de nuestro trabajo. No tenemos el oráculo, pero el primer año de la administración de Macri previmos una recesión más moderada de lo que terminó siendo. Empezamos 2016 con un inflación más alta que el 25% original. En 2017 dijimos 2,8% de crecimiento, y al final fue 2,9%; y que la inflación iba a estar más alta que 17% y acertamos. Para 2018 ahora decíamos 2,5% de crecimiento, pero por la sequía lo bajamos a 2%”, repasan en la sede de la Calle 19 de la capital estadounidense.

En el Fondo explican sus supuestos y ahí, quizás, radica parte de la diferencia con los funcionarios locales. “Salen de los precios internacionales de la energía, de análisis de la política monetaria, de tarifas, cuestiones cambiarias, déficit, cómo impacta lo que pasa en Brasil. Son presunciones y cambian, como pasó con la sequía. El gobierno es optimista y sigue en 3%… está bien”, aseguran.

FMI: Estamos orgullosos de nuestro trabajo. No tenemos el oráculo, pero el primer año de la administración de Macri previmos una recesión más moderada de lo que terminó siendo

Mirando los vaivenes locales, opinan que siempre pensaron que las metas eran ambiciosas y que son usadas como un factor para “forzar las expectativas”: “La idea era usarlas como herramienta para bajar la inflación. El instrumento era la meta, e ir con eso a las paritarias”.

Mañana viernes, además, en el contexto de la reunión de Primavera, el Fondo presentará en Washington las perspectivas económicas para América Latina y el Caribe, que ampliará algunos a conceptos más sobre la Argentina (aunque lo “fuerte, inflación y crecimiento, ya se anunciaron el martes).

A pesar de los roces y las chicanas, en el FMI son optimistas con la economía macrista. Creen que la “aceleración” del tema tarifario, en relación al plan inicial de Juan José Aranguren, ministro de Energía, es positiva y ven que el Plan de Participación Público Privada (PPP) compensaría el 1,8% del PBI que no se destinará este año a obra pública con la idea de reducir el déficit fiscal primario. Como Macri, también creen que “lo peor ya pasó”.

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Fuente: Contrapunto entre el Gobierno y el FMI por los números de inflación y el pronóstico de crecimiento