La de hoy podría haber sido una reunión más de las que periódicamente celebra en Banco Central Europeo. Pero unas palabras de Peter Praet el pasado 6 de junio hablando de “la fuerza subyacente de la economía europea” sirvieron para agudizar el foco sobre Riga. La capital de Letonia acoge, excepcionalmente, la reunión de la cúpula del BCE a la que se incorpora por primera vez el hasta hace poco ministro de Economía español, Luis de Guindos.

Las declaraciones de Praet que han puesto en alerta a los mercados hacían referencia a que los miembros del Consejo de Gobierno del BCE podrían tratar en la reunión de este jueves los detalles de cómo continuar con el programa de retirada de estímulos. “Hasta ahora, lo que está descontado es que entre septiembre y finales de año quedarían anuladas a cero las compras extraordinarias de bonos por parte del BCE”, explica Ángel Olea, director de inversiones de Abante Asesores.

Retirada paulatina de las compras de bonos

No se espera que la solución definitiva se anuncie mañana. Dicen los que saben del BCE, que el organismo nunca toma decisiones de calado fuera de Frankfurt. Lo que sí puede ocurrir es que Mario Draghi dé pinceladas sobre si la retirada de los estímulos se hará como estaba previsto a partir de septiembre, si se hará de manera paulatina, o si se retrasa.

En el escenario esperado, el BCE pasaría de comprar 30.000 millones de euros en bonos cada mes como hace ahora a comprar 20.000 en octubre, 10.000 en noviembre para liquidar el programa definitivamente en diciembre. “Creo que está justificado que se siga esta hoja de ruta”, comenta Natalia Aguirre, directora de análisis de Renta 4.

A nivel de calle, se queda todo como está”

Mario Lafuente

gestor de inversiones en ATL Capital

La principal sorpresa podría llegar de los datos macroeconómicos. Como en todas las reuniones trimestrales Draghi repasará la evolución del PIB, la inflación… “Los indicadores adelantados ya han apuntado a una cierta ralentización del crecimiento europeo y un cierto repunte de la inflación, sobre todo por los precios de petróleo. Si esto pesa mucho o la evolución de la economía italiana preocupa en exceso, el BCE podría pensar en tardar más en retirar el programa estímulos, aunque esta posibilidad es muy débil, ”, asegura Natalia Aguirre.

¿Qué nos vendría mejor a los ciudadanos de a pie? De forma directa, ninguna de las decisiones que tome el BCE este jueves va cambiar nuestras vidas. “A nivel de calle, se queda todo como está”, comenta Mario Lafuente, gestor experto en Bancos Centrales, de ATL Capital. El único impacto para consumidores y empresas podría llegar cuando el organismo presidido por Mario Draghi baje los tipos de interés. “Eso no parece que va ocurrir hasta los últimos meses de 2019. Incluso en ese momento la subida esperada será tan mínima que las hipotecas y los préstamos apenas lo notarán”, advierte Lafuente.

Aunque, nuestros bolsillos no lo noten las decisiones de BCE tanto de hoy como de julio son importantes en la medida que permiten calibrar hasta qué punto la economía se está recuperando y cómo de confiable es esa consolidación.

Los cambios de calado llegarán a finales de 2019

De cara a las inversiones, una ralentización en el proceso de normalización de la política monetaria haría, según explica Ángel Olea, “daño a los bancos, cuyas cotizaciones están últimamente muy ligadas al movimiento de los tipos de interés”. También habrá movimientos en el mercado de divisas. “El dólar se apreciaría frente al euro, lo que afectaría no solo a los inversores, también a las empresas exportadoras”, especifica Olea.

En cualquier caso, a nivel masivo. “El gran cambio podría llegar si finalmente Jens Weidmann
sustituye a Mario Draghi en la presidencia del BCE”, advierte Mario Lafuente. El candidato alemán no esconde su interés por acelerar la subida de tipos de interés, lo que tendría impacto directo en el euríbor, todavía en negativo, y en las hipotecas referenciadas a ese índice. Así como, en la condiciones de acceso al crédito para las empresas. Pero ese cambio no llegará hasta finales de 2019, cuando acaba el mandato del italiano.


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