Adjetivos como “solitario” e “ingrato” suelen acompañar al puesto de arquero. Pero cuando el guardameta cuida la valla de la Selección, el privilegio tapa cualquier mal trago. Pueden dar fe ellos, los arqueros de Selección.

Nery Pumpido, un campeón del mundo, Luis Islas, mundialista en 1994, Sergio Romero, desde hace dos torneos planetarios, el dueño del arco de Argentina. Detrás de sus experiencias, de sus aventuras, hay una historia. Y anécdotas divertidas. Bloopers que brotan cuando los protagonistas abren sus Almas de Potrero.

En su infancia, Chiquito tenía como ídolo a “Navarro Montoya”. No le importaba si contaba con un uniforme para volar de palo a palo: “Pantalón largo y a atajar”. Por eso, cuando Maradona lo llamó por primera vez a la Selección Mayor, lo embargó la emoción. Tanto, que se la contagió a la línea telefónica…

“La Selección me hace feliz”, explica “Chiquito”

“Tengo presente el día en el que Diego, antes de la final de los Juegos en Beijing, me dijo que si algún día él era el técnico de la Selección, yo iba a estar“, prologa su relato Romero.

“Cuando lo nombran como entrenador, suena el teléfono en casa. Atiendo, y escucho una voz que me decía: ‘soy Diego, ¿me escuchás?’ Y yo le decía a mi señora: ‘Me llama un tal Diego, pero mi hermano no es’. Y cortaba. Y él volvía a llamar, se entrecortaba la comunicación. En un momento me dice: ‘Chiquito, soy Diego Maradona’. Le tuve que pedir perdón, pensé que era mi hermano”, cuenta.

Islas tuvo un pequeño fallido con los guantes… el día de su debut en la Selección

Un pecado de juventud similar le pasó a Luis Islas. “Con 17 años fui a debutar en el arco de la Selección. Y 5 minutos antes, me empiezo a calzar los guantes… Me había llevado dos guantes de una misma mano. Si me veía Bilardo ahí mismo se acababa mi vida deportiva“, narra el ex Independiente, con una sonrisa.

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Fuente: Bloopers de arqueros de Selección: la "llamada imposible" entre Romero y Maradona y el gag de los guantes de Islas