“Los negros son cosas, como cualquier propiedad. Tirar un negro al mar es lo mismo que tirar un caballo”. El viceministro de Justicia de la Corona Británica, John Lee, presumiblemente no sabía que al escribir su decisión sobre la masacre en el buque esclavo Zong, un 29 de noviembre de 1781, estaba ayudando a construir uno de los hitos más importantes en la historia de la humanidad: el movimiento universal de derechos humanos.

Hace 236 años el buque de esclavos Zong partió de Accra, Ghana, rumbo a Jamaica. A bordo iban 442 esclavos. El capitán del barco, Luke Collingwood, era médico de profesión. Para navegar un barco esclavo podía ser más importante ser médico que navegante. Después de todo, un médico era más idóneo para asegurar que los esclavos elegidos, hombres o mujeres, fueran, debido a sus condiciones físicas, los de mayor valor mercantil.

Poco más de tres meses después de haber partido de la costa africana, cuando ya escaseaba el agua potable, la tripulación del Zong divisó la isla de Jamaica a solo 50 km. El lado médico de Collingwood creyó que se trataba de la isla La Española y continuó el viaje, alejándose de su destino.

La alarmante falta de agua potable garantizaba la muerte inminente de los esclavos y la pérdida de toda la carga. Como el seguro contratado por el Zong no cubría la pérdida por muerte natural de los esclavos, el capitán decidió arrojar al mar Caribe a gran parte de los esclavos, para poder por lo menos cobrar el seguro. Haciendo mal uso del adagio “mujeres y niños primero”, comenzó precisamente tirando a 54 mujeres y niños, porque tenían menor valor comercial que los hombres. Luego arrojó a 78 hombres, y se calcula que unos diez esclavos saltaron por la borda en solidaridad con sus hermanos. Transcurridos tres días, 142 esclavos habían sido tirados al mar.

Cuando la noticia de la masacre llegó a oídos del activista inglés contra la esclavitud Granville Sharp, comenzaron a desencadenarse una serie de acciones a lo largo de décadas que crearon y sentaron las bases del accionar del movimiento de derechos humanos en el mundo entero y que continúan en la actualidad. Veamos algunas de ellas.

En primer lugar, y con el objetivo de concientizar a la sociedad, visibilizar la gravedad de la esclavitud y buscar justicia para las víctimas, envió cartas a líderes religiosos, sociales y políticos, y se presentó ante la Justicia como una especie de querellante en la causa por el reclamo a la compañía de seguros.

Se hicieron pósteres para graficar bien cómo los esclavos eran amontonados y encadenados dentro del Zong. Asimismo, Josiah Wedgwood, principal productor y diseñador de la porcelana inglesa, habitué de los ricos y famosos londinenses, diseñó un broche con la figura de un esclavo arrodillado y encadenado, con la inscripción: “¿No soy hombre y hermano?”. Como Wedgwood era uno de los creadores del marketing moderno, ese diseño se transformó en la imagen de la lucha contra la esclavitud, y los broches comenzaron a ser usados por las mujeres en las reuniones de la aristocracia victoriana.

Se creó una ONG para luchar contra la esclavitud que, con nombre distinto, continúa activa hoy en día. Es la ONG internacional de derechos humanos más antigua del mundo: Anti-Slavery International.

En ocasión del Congreso de Viena, en 1814, el principal activista contra la esclavitud viajó al Congreso para hacer lobby y logró que la declaración final diera un fuerte impulso a la abolición.

Asimismo, el esfuerzo de los activistas fue significativo para el desarrollo del derecho internacional de los derechos humanos. En cierta manera, los primeros tribunales internacionales de derechos humanos fueron las comisiones mixtas, surgidas de tratados entre varios países, y establecidas en Freetown, Luanda, Cabo de Buena Esperanza, Boa Vista, Río de Janeiro, Surinam, Spanish Town, Habana y Nueva York, que en total denunciaron a alrededor de 600 buques esclavos y liberaron aproximadamente a 80 mil esclavos.

Luego de haber leído sobre la historia del Zong, uno de los principales pintores ingleses, William Turner, pintó El buque esclavo, que es considerada una de sus grandes obras. Fue presentada por primera vez en una conferencia contra la esclavitud, para que sea vista por el príncipe Albert, príncipe consorte de la Corona inglesa.

Las consecuencias para los derechos humanos por la masacre del Zong se extendieron también al movimiento feminista. En momentos en que las mujeres tenían muy poco espacio político en la sociedad, obtuvieron sin embargo un espacio importante en el movimiento abolicionista, y posteriormente usaron esas mismas estrategias para dar comienzo a la lucha por el voto femenino.

El movimiento abolicionista finalmente logró ponerle punto final a la legalidad de la esclavitud y sigue, al día de hoy, denunciando internacionalmente las formas modernas de esclavitud que lamentablemente azota a millones de personas.

De los 442 esclavos que subieron en Accra, entre muertos por las condiciones inhumanas dentro del Zong y los asesinados por el capitán, solo 208 llegaron a Black River, Jamaica, para las vísperas de la Navidad de 1781.

Es evidente que el asesino Luke Collingwood no fue ni buen médico ni buen capitán, pero su criminalidad logró una especie de serendipia que impulsó la creación del movimiento internacional de derechos humanos, que día a día protege a millones de personas en todo el mundo.

Los esclavos muertos en el Zong y los pioneros contra la esclavitud han dejado un legado en la lucha por los derechos humanos que continúa teniendo la misma importancia o aún más que hace 236 años. Para comprender la enorme importancia que tiene el movimiento internacional de derechos humanos en la actualidad solo basta mencionar los recientes casos de genocidio de los rohinyás en Myanmar, donde se encuentra el papa Francisco; o los esclavos recientemente vendidos en Siria; o los millones de migrantes que diariamente son condenados por la sociedad, solo por huir de una muerte segura o por querer tener una vida digna; o el calentamiento global que nos condena a un futuro cercano de hambre y violencia.

En el errático mundo de hoy, donde los valores y los principios que guiaron a la comunidad internacional e impulsaron el nacimiento de los derechos humanos están en retroceso, se hace más necesario que nunca trabajar de manera estratégica, coordinada y sistemática para recuperar esos ideales y construir un mundo más justo.

El autor es secretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires.

Fuente: La masacre del Zong: el inicio del movimiento por los derechos humanos en el mundo