Alberto Olmedo pasaba todos sus veranos, junto a sus familia y amigos, en Punta del Este (Infobae)

El calor es agobiante. Un hombre descansa en la sombra y solo se muestra al sol cuando decide constatar a través de todos sus sentidos que la temperatura es insoportable. Ante la pregunta que nadie -incluso él- sabe responder, aconseja: “Preguntá por allá, donde está la camioneta gris. Ellos viven todo el año aquí y te tienen que decir dónde es”. Pero tampoco saben. 

El barrio Deauville, en Punta del Este, agrupa menos de 50 viviendas que podrían pertenecer a un country amurallado en donde las grandes casas solo se contemplen detrás de un paredón. Pero no. Es abierto, tiene calles de tierra y una certeza que está a punto de resolverse: allí, entre chalets de lujo y mansiones con pileta, aparece Piluso, la casa en donde el actor y humorista Alberto Olmedo pasaba su vacaciones en el balneario uruguayo.

Un Mercedes Benz color negro frena a pocos metros, sobre la calle Rodríguez Pintos. “Atrás estaba Pilusito, una pequeña vivienda. Recuerdo que cuando Olmedo murió, su ex mujer vino a vivir aquí pero sus hijos la sacaron, porque entendían que era de ellos. “Esa casa sí era de ellos, veraneaban aquí. No sé si la habrán vendido o si seguirán siendo los dueños”, dice Cristina, una vecina que baja de su auto para señalar que allá, en esa pared blanca, “está la casa de la que te hablaba”.

Javier Olmedo, hijo del rosarino, atendió a Infobae para revelar una historia desconocida: “Mi papá nos decía que allí fue la única vez que se sintió en un hogar. Tengo los mejores recuerdos de aquellos veranos. Nos instalábamos apenas terminaban las clases. Mi viejo se quedaba ahí hasta que comenzaba la temporada de teatro en Mar del Plata, pero después volvía”. 

“Bajábamos por la Avenida Roosevelt hasta la playa. Cuando llegábamos, mi viejo me agarraba de la mano y me llevaba hasta La Olla, el parador de Cacho  De la Cruz (reconocido humorista en Uruguay), muy amigo de mi papá. Almorzábamos juntos, ellos hablaban de trabajo, creaban personajes, fue una época inolvidable”, agregó.

Alberto Olmedo y su inolvidable “Manosanta”

Javier, nacido en 1967, vivió el nacimiento y la perfección que buscaba darle Olmedo a todos sus personajes, que fueron apareciendo en el cine, el teatro y la televisión hasta su muerte en 1988. “Se juntaba con Hugo Sofovich y le encontraban la vuelta para que cada personaje tuviese su forma. Recuerdo perfectamente cuando crearon el Manosanta. Mi papá estaba harto de todos los chantas que les mentían a la gente. Agarró el diario, buscó los clasificados y empezó a leer: ‘Mirá lo que dice éste, Hugo. Tenemos que hacer un personaje para escrachar a todos estos ladris”. 

“Y ahí nació el Manosanta. Un personaje histórico en su carrera. La casa siempre se llamó Piluso, creo que fue la interpretación que más alegrías le dio. El Capitán Piluso… Amaba a ese personaje“, sostuvo Javier, al mismo tiempo que confesó que “no pude volver a Punta del Este. Vendimos la casa hace 20 años, ni sé quién será el dueño en este momento. Amo ese lugar, amaba veranear ahí, pero no puedo volver”. 

“En marzo, cuando terminaba la temporada de verano, mi viejo y Hugo (Sofovich) se encerraban un mes. 30 días creando historias, analizando lo que habían hecho mal, los personajes que podían surgir en el futuro. Él disfrutaba mucho de su casa en Punta del Este”, concluyó.

Infobae golpeó la puerta de la vivienda pero nadie gritó adianchi, adianchi. Una empleada doméstica del lugar atinó a confirmar que existe un nuevo dueño, un contador uruguayo que dquirió la casa hace un año y medio. “Por suerte ahora me voy a mi casita en Punta del Este”, dijo Olmedo, en una entrevista, antes de morir. Su recuerdo permanece intacto. 

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Fuente: La casa de Punta del Este en donde Alberto Olmedo creó un personaje histórico