Definiremos liderazgo como “la habilidad que tiene un individuo en cuanto a influenciar, motivar y habilitar a otros, para contribuir a la efectividad y el éxito de las organizaciones a las que pertenece”. Si bien hay infinidad de aportes sobre liderazgo, destacaremos una teoría que vincula cultura organizacional y liderazgo en términos del liderazgo sustentado culturalmente. Según ella, existen creencias culturales que distinguen a los líderes de sus seguidores, a los líderes efectivos de los que no lo son y a los líderes morales de los líderes maléficos (evil leaders).

Estas creencias, sostenidas por individuos en una sociedad u organización particular, influencian la manera en que ellos ven la importancia del liderazgo y los comportamientos requeridos para que alguien sea considerado líder.

Como vemos, a diferencia de otras, esta teoría considera importante la aprobación social de un líder: el líder se hace en un determinado entorno social y cultural. Por ello, no habría líderes efectivos universales, sino modelos culturalmente mediatizados: los líderes son emergentes de una cultura nacional-organizacional que los sustenta (Globe, 2004).

Sin embargo, existe otra teoría basada en la importancia de los líderes contraculturales, aquellos que desafían las culturas existentes y generan cambios. Estos últimos cuestionan el statu quo, son visionarios, lideran con el ejemplo, practican lo que predican, encarnan los valores que sostienen, son persistentes y resilientes, luchan contra la adversidad para lograr los objetivos que se proponen.

Ariel Holan, DT de Independiente, es un buen ejemplo de líder contracultural: no “es del palo”, hizo su carrera de entrenador en otro deporte (hockey), fue resistido por la hinchada, se criticaron sus métodos y sus técnicas (drones, etcétera), promovió a jugadores desplazados por otros técnicos, fue amenazado por la barra brava, aún vive con custodia policial. A pesar de todo lo anterior, logró que Independiente fuera campeón.

En el mismo ambiente del fútbol, se pueden encontrar ejemplos similares (Gallardo, Almeyda, Barros Schelotto), aunque Holan es paradigmáticamente contracultural, por las enormes dificultades que tuvo que superar.

Argentina necesita muchos Holan: líderes con capacidad de desafiar lo existente, generar visión compartida de futuro, pensar y poner en práctica nuevas maneras de hacer las cosas, convencer e influenciar con persistencia, habilitar a otros para que sigan el ejemplo de la transformación.

El autor es doctor de la Universidad de Buenos Aires, profesor consulto de la Facultad Ciencias Económicas/UBA, director del Centro de Investigaciones en Administración Pública (FCE/UBA).

Fuente: Holan y el liderazgo