Entre "chairos", "chapulines" y "juanitas": el diccionario de las trampas electorales más comunes en México

en Politica el 30/11/2017

Andrés Manuel López Obrador y José Antonio Meade son los dos principales candidatos lanzados a la presidencia para las elecciones de 2018 (Reuters)

Esta semana, el ministro de hacienda José Antonio Meade renunció a su cargo y anunció que se postulará a la presidencia el año próximo por el oficialista PRI. Así, el escenario electoral comienza a delinearse. Su principal rival será el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, que marcha primero en las encuestas.

La política mexicana tiene sus claves incluso en el lenguaje. En pleno arranque del proceso rumbo a la elección presidencial de 2018, más vale tener a la mano un breve diccionario de los términos más populares de la política en este país, que llevan implícitos algunos usos y costumbres muy particulares de la tradición política nacional.

Las elecciones del próximo año serán las más grandes, caras y complejas en la historia de México. Habrá en juego 3.406 cargos –sin contar a regidores y síndicos municipales– , lo que significa 2.000 más que la elección federal de 2012.

El Instituto Nacional Electoral tiene previsto un presupuesto de 38.000 millones de pesos para la organización del proceso, que incluye gastos de campaña y la instalación 156.000 casillas para recibir el voto de 88 millones de mexicanos registrados en el padrón electoral, que son 9 millones más que en el proceso de hace 6 años.

Para comprender el universo electoral mexicano, aquí algunos términos que deberá conocer para seguir la pista electoral.

Acarreo: Es el traslado masivo de personas que los partidos hacen aparecer como militantes o simpatizantes, aun cuando no lo son. Por lo regular recurren a actos de campaña a cambio de favores, prebendas beneficios y, nunca falta, un lunch para aligerar las largas horas de espera durante los actos políticos. Es una práctica que inauguró el PRI hace muchos años y que ahora replican todos los partidos políticos.

Alquimia electoral: Todos los recursos “mágicos” de que disponen los partidos para ganar elecciones de manera ilegal.

Cargada: Apoyo incondicional de un grupo o partido a un candidato, que debe gozar de la “simpatía” del gobernante en turno.

Chairo: Término tan extendido en México que ya fue definido por El Colegio de México, una institución de prestigio académico, que la explica así: “Persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes”. Por lo regular votan por los partidos de izquierda, si van a las urnas…

Chapulines (saltamontes): Políticos que saltan de un cargo a otro, incluso sin concluir sus periodos de responsabilidad y de manera independiente de su capacidad profesional y apoyo popular. Han aprendido que la política es un buen trabajo en México.

Dedazo: Acto por el cual se designa a una persona para un cargo público, sin tomar en cuenta las formas democráticas o la preferencia de la mayoría.

Dinosaurios: Los más viejos y fieles militantes del PRI, que han sobrevivido a todos los cambios de era en la política mexicana. Su época de resplandor corresponde al periodo de gobierno priista que duró 7 década en México hasta el año 2000, cuando por fin perdieron unas elecciones. Anhelan los viejos tiempos.

Hueso: Puesto, empleo o prebenda que consiguen los incondicionales de candidatos y partidos por sus favores prestados.

Juanitas: Mujeres que contienden en elecciones para cumplir el principio de paridad obligado para los partidos, y renuncian a los pocos días para dejar su cargo a un hombre, ya sea hijo, pariente o compañero de partido. Hace referencia a un popular político de nombre Rafael Acosta, a quien llamaban Juanito, que se convirtió en delegado de Iztapalapa, en la Ciudad de México, y tuvo que renunciar en 2009 para dejar su cargo a otra persona.

Mapache: Son los “villanos” que operan las “trampas“, es decir, delincuentes electorales que roban urnas, falsifican documentos, o retiran a la gente sus credenciales de elector bajo amenaza o para condicionarles el voto. Sobreviven pese a las leyes y autoridades electorales.

Operación Tamal: Se refiere a la entrega de comida a cambio de votos y aplica sobre todo para los casos de los “acarreados” que recurren en grupo a actos de campaña, o a las urnas.

Operación Carrusel: Un muy sofisticado método de fraude que consiste en que una persona se hace de boletas electorales de manera ilegal, las marca en favor de un candidato o partido, las entrega afuera de las casillas a otros electores que reciben a cambio dinero y que a su vez tienen que entregar las boletas en blanco que recibieron para darlas a otros electores y repetir el ciclo.

Rasurar el padrón: Es el método para eliminar votantes de la lista nominal con el propósito de que no aparezcan y no puedan votar. Aplica sobre todo en zonas donde es fuerte la oposición al partido que gobierna.

Ratón loco: Son los votantes que el día de la elección no pueden encontrar su casilla y van de un lado a otro buscando el lugar que les corresponde para votar, hasta que se desesperan y renuncian a emitir su sufragio. Es una recurso para obstaculizar el voto mediante la anotación errónea de las secciones electorales en la lista nominal de electores.

Tapado: Candidato político de un partido cuyo nombre se mantiene oculto hasta poco antes de los comicios. Práctica muy extendida del PRI.

Urna embarazada: Consiste en rellenar las urnas de manera ilegal con boletas a favor de algún candidato.

Fuente: Entre "chairos", "chapulines" y "juanitas": el diccionario de las trampas electorales más comunes en México

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