El Romeo bengalí y la Julieta rohingya: un amor en tiempos de limpieza étnica

en Politica el 11/01/2018

Dos refugiados rohingyas (AFP)

El ciudadano bengalí Shoaib Hossain Jewel, de 26 años, desafió la ley de Bangladesh que desde 2014 prohíbe los casamientos mixtos con refugiados rohingya y el pasado septiembre, tras un “amor a primera vista”, se casó con Rafiza, de 18 años, recién escapada de la limpieza étnica en Birmania.

Denunciada a la policía, desde entonces la pareja está siendo buscada y seguirá prófuga, ya que de nada sirvió la petición presentada por el padre de Shoaib, rechazada por la Alta Corte de Dacca.

Las autoridades de Bangladesh temen que, al casarse en el país y utilizando los documentos de matrimonio, decenas de miles de rohingya -apátridas ya que Birmania les niega la ciudadanía- intenten convertirse en ciudadanos bengalíes.

Los discriminados rohingyas son considerados bengalíes por los birmanos y birmanos por los bengalíes

El padre de Shoaib, Basul Hossain, había esperado que su caso contribuyera a revertir la prohibición impuesta hace tres años. Derrotado en tribunales, deberá en cambio pagar mil euros de gastos legales, además de seguir sin ver a su hijo.

La historia de Shoaib y Rafiza, contada por la prensa bengalí, es de un cuento de amor. Con su madre y su padre, ella llegó a principios de septiembre al campo de refugiados de Kutupalong, cerca de la frontera con Birmania, establecido hace más de dos décadas para acoger a la ola de rohingyas en fuga de pogromos semejantes a los recientes.

Kutupalong, donde viven decenas de miles de rohingyas, que superan los 650.000 en este y otros campos cercanos, se convirtió en un infierno para la familia de Rafiza, que logró hallar refugio en un pueblo vecino gracias a la protección de un imán local.

Entre los curiosos que corrieron a ver a los recién llegados estaba también el joven Shoaib, que fue cautivado de inmediato por la belleza de Rafiza. Cuando ella y su familia fueron devueltos a Kutupalong, Shoaib buscó a la muchacha entre los varios campos de refugiados surgidos durante el febril éxodo. Cuando ubicó a Rafiza, pidió de inmediato su mano a sus padres, que aceptaron.

Una imagen en 360° del campo de refugiados de Kutupalong

Celebrado el matrimonio, la pareja logró dejar el campo a escondidas, ocultando a Rafiza bajo una burka para evitar los controles. Sin embargo, en el pueblo alguien hizo de espía ante las autoridades: desde entonces, no se sabe nada de los novios en fuga, y si fueran capturados Shoaib puede ser condenado hasta a siete años de cárcel.

La decisión de la Alta Corte confirma la complicada relación entre Bangladesh y los rohingya. La discriminada minoría, considera bengalí por los birmanos y birmana por los bengalíes, habla un dialecto incomprensible para la mayoría de los bengalíes; muchos creen que los rohingya llegan al país por motivos económicos, y operadores humanitarios indicaron la presencia de traficantes bengalíes en los campos.

Cuando se introdujo la prohibición, en los campos fronterizos con Birmania vivían unos 200.000 rohingya, dada la afluencia récord de los últimos cuatro meses son ahora más de 800.000.

Con información de ANSA

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Fuente: El Romeo bengalí y la Julieta rohingya: un amor en tiempos de limpieza étnica

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