A pesar de ser un futbolista tremendamente limitado, el senegalés Ali Dia consiguió engañar al mítico Graeme Souness y jugar un partido de la Premier League… o al menos, 53 minutos del mismo.

Dado que no somos excesivamente buenos con los deportes, solemos apreciar las historias imposibles de aquellos que no tienen talento. De algún modo, los cuentos mágicos de gente como Leo Messi, Michael Jordan o Rafa Nadal nos terminan aburriendo.

Que sí, que está muy bien vender camisetas con eslóganes motivacionales y tal, pero nadie se cree que Mike, Leo o Rafa llegaran arriba de todo solo con su esfuerzo: ya venían con cualidades de serie.

Que Messi gane el Balón de Oro o que Jordan sumara MVPs como churros en su día es un poco como si Donald Trump gana la lotería: dar dinero a los ricos. Sin embargo, que un senegalés de 31 años sin ningún tipo de talento logre engañar a la directiva de un club inglés de primera división tiene más mérito: que logre jugar 53 minutos en la Premier League sencillamente asegurando ser el primo de George Weah ya es maravilloso.

Nacido en Dakar el 20 de agosto de 1965, Ali Dia se mudó a Francia para probar suerte en el fútbol. Jugó durante muchos años en las categorías más bajas y vistió la camiseta de equipos como el Digione, el La Rochelle y el Olympique Saint-Quentin: evidentemente, resulta muy difícil obtener datos ciertos sobre sus logros. Dia también pasó por Alemania y Finlandia.

Su gran logro, no obstante, lo alcanzó a los 31 años, cuando decidió quemar las naves e irse a Inglaterra para probar suerte por última vez… a todo o nada.

— CFS (@classicshirts)23 Novembre 2015

Ali Dia estaba instalado en el frustrante pero cómodo limbo de saber que nunca iba a ser nadie importante en el mundo del fútbol. Sin embargo, un pensamiento fugaz pasó por su cabeza y le hizo replantearse su estrategia: en vez de intentar alcanzar el éxito siguiendo el duro y tortuoso camino habitual, Ali decidió entrar en la élite del fútbol por la puerta grande.

En 1995, Ali Dia se encontraba en el Blyt Spartans. A través de unos amigos suyos, Dia consiguió contactar con el entrenador del West Ham United, Harry Redknapp. Ahí aplicó el primer paso de su estrategia: se hizo pasar por el liberiano George Weah (!) y anunció que tenía un primo que era “todo técnica y velocidad” listo para jugar en la Premier League.

No funcionó. Redknapp no picó. Dia, lejos de desanimarse, siguió intentándolo… hasta que Graeme Souness, antigua leyenda del Liverpool y entonces entrenador del Southampton, se mostró encantado con la posibilidad de contar con un primo de Weah en su equipo.

Ali Dia contó a Souness que no solo es primo de Weah, sino que ha jugado trece veces con la selección de Senegal y que está sin equipo tras una buena temporada en el París Saint-Germain. El entrenador escocés se lo tragó todo como si de una pinta de cerveza se tratase; la historia del familiar de futbolista que solo quiere seguir los pasos de su ídolo y demostrar todo el talento que tiene dentro le pareció totalmente legítima.

Pobre.

Souness no se hizo demasiadas preguntas —por ejemplo, por qué iba a tener el liberiano Weah un primo en Senegal— y ofreció un contrato de un mes a Ali Dia. Así empezó la breve y fantasmagórica aventura del jugador de Dakar en el Southampton de la temporada 1995-96.

Con la misma expresión falsamente relajada que pones en el metro cuando no llevas billete y te encuentras con los guardias, Ali Dia empezó a entrenar con su nuevo equipo. Sus compañeros empezaron a dudar de él en los entrenamientos, aunque como aún no le habían visto en un partido, le dieron un voto de confianza… por mucho que les pareciera bastante claro que ese futbolista medio patizambo no daba para la Premier League.

“Sus movimientos en el campo parecían a los de un cervatillo asustado corriendo sobre hielo”, declaró el gran Matt Le Tissier sobre Ali Dia.

El 23 de noviembre de 1996, al Southampton le tocaba jugar contra el Leeds United. Souness, siguiendo con su actitud inocente y crédula, decidió convocar —sorprendiendo a todo el mundo— a Ali Dia.

En el minuto 32 del encuentro, uno de las futbolistas más míticos del Southampton, el gran Matt Le Tissier, tuvo que ser sustituido por lesión. Souness se giró, miró al banquillo y señaló a Ali Dia, a quien le tocaría la tarea prácticamente imposible de sustituir al héroe de la afición. El senegalés, que no esperaba llegar a debutar en ningún momento, no tuvo más remedio que cambiarse y saltar al campo.

De repente, el jugador de mentira —que solo quería pasar un tiempo en el banquillo, sacar algo de dinero y tener una historia que contar a sus nietos— debía enfrentarse con la realidad cara a cara.

Obviamente fue un desastre. Ali Dia solo duró 53 minutos sobre el terreno de juego: en el 85′, Souness decidió sustituirle. Ken Monkou, un zaguero que no había engañado a nadie con su currículum de futbolista, salió al campo y acabó con el sueño de Dia.

Durante los pocos minutos en los que estuvo en el campo, el senegalés se dedicó a dar vueltas, sin saber dónde colocarse, cómo tocar el balón o qué hacer a la hora de defender. Cuanto más tiempo pasaba sobre el terreno de juego, más aumentaba la vergüenza de aquellos que se habían dejado engañar por el falso primo de Weah —especialmente, como es lógico, el entrenador Graeme Souness.

Cuando fue sustituido por el ‘verdadero’ defensa Monkou, Ali Dia dejó el campo con la cabeza baja. El entero estadio de St Mary’s coreó su nombre, pero no para bien, sino para mofarse de él: “¡Ali Dia es un mentiroso, Ali Dia es un mentiroso!”, gritaron los fans.

“Ali más o menos estuvo en su zona mientras duró el partido, pero no tenía ningún sentido de la posición o de la anticipación y hacia preguntas a cualquiera que tuviera alrededor. En realidad, no sé si sabía hablar inglés”, recuerda Le Tissier.

El Southampton, evidentemente, canceló su contrato apenas dos semanas después de haberle fichado y Ali Dia se refugió en las cómodas —y anónimas— categorías inferiores del fútbol inglés. Allí, probablemente todo el mundo le preguntó detalles sobre sus míticos 53 minutos en la Premier League.

Volviendo a pensar en toda la historia, me viene a la cabeza una duda: ¿es todo esto el relato triste sobre un pobre tío sin talento que desaprovechó su única posibilidad de darse a conocer… o más bien es el cuento de un bribón que tomó el pelo a todo el mundo durante 53 minutos?

En cualquier caso, tengo una imagen persistente en la mente: el rostro de Ali Dia en el vestuario tras su histórico logro, riéndose y pensando: “Oye, cómo le han estafado”.

Publicado originalmente en VICE.com

Fuente: El héroe que logró estafar al mundo del fútbol por 53 minutos