De consensos básicos a acuerdos aislados

en Politica el 28/11/2017

La realidad en Argentina expone las debilidades políticas sin permiso y sin anestesia. Hace un mes el Gobierno de Mauricio Macri no sólo ganó contundentemente las elecciones de medio término, sino que además el Presidente llamó a construir la Argentina de los consensos básicos. Esa iniciativa política terminó subsumida en un salvataje al Gobierno bonaerense de María Eugenia Vidal y aprovechada un poco por los gobiernos federales que lograron llevar dinero también para sus arcas. Allí terminó la discusión. Contentos volvieron a sus territorios imaginando con qué nuevos impuestos sorprenderán a sus representados. No hubo federalismo explícito, hubo explícito acuerdo para convencer a sus legisladores nacionales invitándolos a votar que el costo de este arrebato lo paguen los pobres jubilados, quienes con el generoso aporte del senador Miguel Ángel Pichetto serán 24 pesos menos pobres de la pobreza a la que los sumiría el proyecto del Gobierno nacional sin esa ayuda del peronismo.

La generosidad del aporte a Buenos Aires está legitimada por la magnitud de la pobreza que allí puebla. Sucede que en la Argentina decadente impera la ley de la sábana corta. La política también se empobreció y se retrotrajo en su egoísmo. Su mirada tiene la extensión del ahorismo: su planificación también. Argentina sigue sin ser pensada. Por lo tanto, sus averías la hunden con cada episodio llamado tragedia. Las tragedias tienen el ADN de lo absolutamente imprevisto. En nuestro país tienen en su ADN mayoritariamente corrupción. Las llamadas tragedias argentinas de las últimas décadas, que forman una larga lista, pudieron ser previstas y evitadas o morigeradas. Además, las tragedias que atraviesan al mundo en países consumados, planificados, pensados, se esclarecen, se asisten, se conoce a sus protagonistas y se juzgan sus responsabilidades.

Argentina debe ser ordenada, pensada y planificada. La tangente de aplicar más pobreza a los pobres es cruel. Un ejemplo de lo que no debía hacerse me lo recordaba Ismael Bermúdez: “Mientras que al capital especulativo que invierte en Lebacs lo premian con un 7% más sobre la inflación, a los jubilados se los castiga con un 7% menos en sus haberes”. Para que nuestro país sea viable es verdad que todos deben ceder algo, esto debiese darse sobre la figura de la pirámide invertida, el mayor aporte debe provenir de los que más tienen.

Sabemos que en los dos extremos de la vida está el mayor problema de inequidad. De 0 a 17 años el 58,7% padece pobreza multidimensional. A partir de los 65 años, si se mide por el ingreso, más del 50% son pobres. Un estudio realizado por la UBA y la Defensoría de la Tercera Edad demuestra que, por cada jubilado que cobra un haber mínimo de 7200 pesos, el Estado en sus diferentes versiones (nacional, provincial y municipal) gasta siete u ocho veces más mensualmente en diferentes tipo de asistencias, con el agravante de que la mayoría de esas erogaciones se pierde en el camino por corruptela.

A un mes de la invitación del presidente Macri a construir la Argentina de los consensos básicos, se observa que las reformas pasaron a ser un puñado de acuerdos, y estos se están evaporando dado que nadie los sostiene poniendo la cara. El triunvirato cegetista y las CTA viajaron a Roma. Esperaban que el mal trago lo asumieran los legisladores en el Congreso. Los senadores resolvieron que hasta que no asuman los nuevos legisladores no tratarán el tema laboral. El entendimiento de la lógica del poder no guarda relación con la lógica de la realidad. Los consensos básicos terminaron siendo parches a medida de determinados, puntuales y pequeños intereses. Incluso habrá que ver si la gobernadora bonaerense Vidal orienta los fondos recibidos hacia una política de rescate social.

Un tema que debería ser de interés del Congreso de la Nación es el pedido de informes a la Administración Nacional de la Seguridad Social sobre por qué está prácticamente quebrado el sistema. Un componente es el trabajo en negro. Otro son los aportes retenidos por los empleadores y no depositados. Otro, jubilaciones sin aportes o con menos años aportados. Ahora bien, ¿qué pasó con el fondo de sustentabilidad conformado por los 400 mil millones de pesos provenientes del traspaso de las AFJP? ¿En qué se usó? ¿A quiénes se les prestó dinero? ¿En qué condiciones se hicieron los préstamos? ¿Con o sin interés? ¿El grueso de la suma del depósito total de una de las cajas más grandes de la nación en qué bancos fue depositado y a qué tasa de retorno? Este informe imprescindible no nos soluciona el problema actual, pero sí visualizará a los responsables.

La triste tragedia del ARA San Juan es la expresión de la subinversión y la corrupción ante cuyos resultados, además, nos sorprendemos.

Argentina está sin la mirada de la política generalista. Está descalabrada. Un ejemplo que puede reflejarse en diferentes áreas se da en economía con la decisión al unísono de dos políticas opuestas. Mientras el Banco Central impulsa tasas altas para el capital especulativo, el Banco Nación ofrece créditos a tasa récord destinados a incentivar la producción. La falta de una mirada integradora y macro lleva a que el choque de políticas opuestas anule la posibilidad de un resultado positivo.

Un informe dio a conocer que el déficit fiscal se acrecienta a razón de 25 mil pesos por segundo. Las voces que hoy plantean soluciones al respecto hablan de más ajuste sobre lo ya ajustado y empobrecido, sin recordar que Argentina tuvo un modelo que frenó el déficit fiscal con crecimiento. Entre el 2002 y el 2006, de la mano del doctor Roberto Lavagna y su equipo, se produjo un récord absoluto de superávit fiscal de -3 a 4% (7%) del PBI, lo que logró que el crecimiento de la economía se expandiera al ritmo de un 9% anual.

Fuente: De consensos básicos a acuerdos aislados

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