Edith Casas y Víctor Cingolani se enamoraron y casaron. Él había sido novio de Johana, hermana gemela de su actual esposa

“A la novia le arrojaron piedras y huevos cuando salió de la oficina del registro civil, mientras a su marido, disfrazado en gafas de sol y una boina, lo sacaron precipitadamente de la puerta de atrás de una patrulla”, publicó el diario Daily Mail de Inglaterra sobre el acontecimiento. La BBC y la CNN también se hicieron eco de la noticia.

La boda tuvo una repercusión mundial, como si se hubiese tratado de un asunto de la realeza. Pero no había príncipes ni princesas, ni coronas ni lujo imperial. Eso no desalentó a los medios internacionales que quisieron retratar el momento.

Un canal argentino de tevé ofreció dinero y pudo entrar en el casamiento, celebrado en Pico Truncado, Santa Cruz, y registrar imágenes. Ocurrió hace cinco años, en el Día de los Enamorados de 2013.

Ese día, en medio de incidentes, se casaron Edith Casas y Víctor Cingolani.

Hubiese sido una unión matrimonial más, pero había un detalle que causó el interés de la sociedad: él estaba acusado de haber matado de dos balazos a la hermana gemela de su esposa, Johana Casas, que había sido su novia.

Edith Casas

“La Edith y el Víctor quedaron conmovidos con el mensaje de amor del Papa Francisco, que por San Valentín recibió en San Pedro a veinte mil parejas de enamorados”, dijo en su momento un amigo del matrimonio.

Johana Casas

La historia de amor de los protagonistas al parecer es lo único que se mantiene inalterable. Siguen juntos y felices. Pero decidieron bajar el perfil y no dar entrevistas. En su momento soñaban con tener un hijo, pero un allegado a la familia dijo que siguen sin concebir.

“No vamos a hablar con nadie, el periodismo busca basura”, dijo Cingolani. Casas opina lo mismo. Viven juntos en un departamento y suelen ir a pasear o reunirse con sus familiares en asados o cumpleaños.

Cingolani fue liberado el 5 de diciembre de 2013 después de que el Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Río Galleros considerara que no había pruebas de peso para condenarlo por el femicidio de Johana Casas, por el que había sido condenado a 13 años de prisión.

Por el asesinato hay un solo detenido: Marcos “El tosco” Díaz, ex novio de la víctima.

Johana fue asesinada de dos balazos y su cuerpo fue encontrado en un descampado a 4 kilómetros de Pico Truncado

Johana Casas fue asesinada de dos balazos el 16 de julio de 2010. Su cuerpo fue encontrado por un entrenador de perros que recorría un descampado ubicado a unos cuatro kilómetros del centro de Truncado, en una zona conocida como cordón forestal, cerca de un santuario de la Difunda Correa.

Por ese entonces, Cingolani había dejado de salir con Johana: era novio de Edith.

A la hora del crimen de mi hermana, sentí una puntada en el pecho. Siempre nos pasaba eso: cuando a una le ocurría algo malo, la otra lo sentía”, confesó Edith en 2013 a la revista Orsai.

Los investigadores llegaron a dos sospechosos: Cingolani y Marcos “El tosco” Díaz, el último novio de Johana. Según los pesquisas, los dos se habían puesto de acuerdo para matarla.

Cingolani y Casas están sin trabajo y las promesas de aparecer en las tapas de las revistas (ella coqueteó con Playboy) y de contar la historia en una película, no se concretaron

Primero fue juzgado Cingolani porque Díaz estuvo prófugo siete meses. En junio de 2010 lo condenaron a 13 años. Hace cuatro meses, Díaz fue condenado a 12 años por el mismo delito.

Encontraron ADN de Díaz en la escena del crimen. En cambio, a Cingolani no lo ubicaron siquiera en ese lugar y nadie lo vio. Y la prueba de parafina que encontró pólvora fue mal hecha”, explicó Lucas Chacón, abogado de Cingolani.

En el expediente, se describe a Tosco como un hombre violento, que solía espiar desde el techo a sus novias, no las dejaba salir, peleaba con cuchillo con sus rivales y hasta les disparaba en los pies para hacerlos “zapatear”.

En una fiesta en Pico Truncado

La situación procesal no fue el único cambio en esta historia policial. Si antes los padres de Johana acusaban a Cingolani de haberle lavado la cabeza a su otra hija Edith, ahora bajaron los decibeles. Incluso hay una especie de acercamiento entre Edith y su madre Marcelina.

Antes la mujer decía que su hija estaba poseída por el demonio, pero ahora duda. “¿Y si Cingolani no fue el asesino?”, es una de las preguntas que suele hacerse. Y el tiempo la convenció de que Cingolani probablemente no tuvo nada que ver.

El juicio por la muerte de Johana. Edith estuvo entre los asistentes con una remera con la imagen de su hermana

Cingolani y Casas están sin trabajo y las promesas de aparecer en las tapas de las revistas (ella coqueteó con Playboy) y de contar la historia en una película, no se concretaron.

“Hay medios internacionales que perdieron interés en la historia porque cierra mejor que el Víctor sea el asesino”, dijo un allegado a la pareja.

Cingolani de caza en su pueblo natal

Antes de que fuera acusado de asesinato, Cingolani era un joven de pueblo que trabajaba doce horas por día en una empresa petrolera. Hacía recorridos y había sido jefe de cuadrilla, ayudante en tareas generales y mecánico. Por las noches, si no llegaba cansado, salía con sus amigos. Prefería ir a los prostíbulos antes que a los bares.

—¿Cómo conoció a Johana? –le preguntó una vez el autor de esta nota.

—El otro día se lo conté a Edith y ella se reía. A Johana la conocí en el bingo, un mediodía. Yo estaba con mi vieja y una amiga de ella. Johana estaba en una mesa con su padre y su hermano, a unos quince metros. Ella me miraba y yo me daba cuenta. Era muy bonita. «A que me la levanto» le dije a la amiga de mi vieja. Yo venía de una racha ganadora. La miré y le hice señas. Enseguida se levantó y fue con una amiga al baño. Al salir me tocó la espalda, me di vuelta y me dio un papelito. Me había anotado su nombre y el número de celular. Le mandé mensajes al toque. Nos vimos un par de veces y nos pusimos de novios. Salimos un año y medio.

“A Johana la conocí en el bingo, un mediodía. Yo venía de una racha ganadora. La miré y le hice señas. Enseguida se levantó y fue con una amiga al baño. Al salir me tocó la espalda, me di vuelta y me dio un papelito”

—¿Llegó a salir con las dos al mismo tiempo?

—No, eso nunca.

—¿A Johana la dejó por Edith?

—Con Johanna nos separamos porque ella quería tener hijos y yo no. Además a Johana no le gustaba la noche.

—¿Y cómo se fue enamorando de Edith?

—Con el tiempo. Edith era mi cuñada. Su novio se llamaba Wilfredo. Salíamos los cuatro. A veces la invitaba a salir a Johana y como Edith estaba sola venía con nosotros. Me sedujo su humildad, su sencillez, su bondad. Ella es muy reservada. Su hermana, que quería ser modelo y hasta fue elegida Reina de la Belleza de Pico Truncado, era más revoltosa. Edith ahora capaz que quiere modelar. Famosa ya es.

—¿Nunca las confundió?

—No. Y eso que eran iguales. Hasta el mismo tono de voz. Pero Johana se producía más y Edith es más sencillita. Igual a veces la veo a Edith de perfil y me parece que es Johana. Se ríen igual. El otro día se lo dije. Eso me impresiona.

“Edith era mi cuñada. A veces la invitaba a salir a Johana y como Edith estaba sola venía con nosotros. Me sedujo su humildad, su sencillez, su bondad”

—¿Johana y Edith se pelearon por usted?

—No. Edith le fue de frente, le dijo lo que nos pasaba y Johana lo entendió. A Johana la quise. A Edith la amo.

—Cualquier manual de psicología diría que en Edith ve a Johana y que en el fondo siente que la reemplazó, o que Johana sigue viva.

—Esas son pavadas.

“En el pueblo me pusieron un apodo muy feo: Osama Bin Laden ¿Por qué? Porque me volteé a las gemelas”

—En la causa, una testigo asegura que usted le dijo a Edith que quería salir con ella porque en Pico Truncado era lo más parecido que había a Johana.

—Eso es falso. Esto es un pueblo y en los pueblos se dicen muchas mentiras. Se vive del puterío. Haber salido con las gemelas, que para muchos eran las chicas más lindas del pueblo, no fue una fantasía. Igual te voy a confesar algo antes de que venga la gorda. Vos sabés que después intercambiamos parejas. Es decir, yo me puse de novio con la Edith y Wilfredo, el novio de la Edith, se puso de novio con la Johana.

—¿Eran swingers?

—¡No! Se dio así. Acá muchos se han hecho el coco pensando chanchadas. Algunos sinvergüenzas del pueblo me han puesto un apodo fulero.

—¿Cuál?

—Bin Laden. Osama Bin Laden.

—¿Por?

—Porque me volteé a las gemelas.

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